Ciudad del Vaticano, (VIS).-El Santo Padre presidió el martes - el día de su onomástico, San Jorge- en la Capilla Paulina del Vaticano, una misa con los cardenales residentes en Roma y les agradeció su presencia: "Gracias -dijo- porque me encuentro muy bien acogido; me siento bien con vosotros y me gusta".
En la homilía, Francisco, comentó la primera lectura de la liturgia de hoy que narra la historia de los de los primeros cristianos escapados de la persecución en Jerusalén y su llegada a Fenicia, Chipre y Antioquía, donde empiezan a difundir la Buena Nueva también entre los griegos. "En el momento en que estalla la persecución -dijo el Papa- empieza la actividad misionera de la Iglesia".
Pero en Jerusalén no entendían cómo se podía predicar a los no judíos. "Este hecho les puso un poco nerviosos y enviaron a Bernabé, "en visita apostólica". En sentido humorístico, podemos decir –ha explicado Francisco- que la visita de Bernabé fue el inicio teológico de la Congregación para la Doctrina de la Fe". Pero Bernabé observó "y vio que las cosas iban bien. La Iglesia es así: Madre, Madre de más hijos, de muchos más hijos...
El Papa habló después de las tres ideas que le suscitaba el relato: la primera era la del inicio de la misión, la segunda, la Iglesia como Madre y la tercera, la alegría del evangelizador que siente Bernabé cuando ve a la multitud inmensa que escucha la predicación. "Así vive la Iglesia ... entre las persecuciones del mundo y el consuelo del Señor... Si queremos recorrer el camino mundano, de la negociación con el mundo, como hacían los Macabeos, nunca tendremos el consuelo del Señor . Y si buscamos solo el consuelo, será un consuelo superficial, ...un consuelo humano... La Iglesia camina siempre entre la Cruz y la Resurrección. Este es el camino: el que lo sigue no se equivoca".
"Pensemos hoy en la actividad misionera de la Iglesia: en aquellos discípulos...que tuvieron el coraje de proclamar a Jesús a los griegos; algo casi escandaloso en aquel momento. Pensemos en la Madre Iglesia que crece, crece con nuevos hijos a los que da la identidad de la fe, porque no se puede creer en Jesús sin la Iglesia... Y pensemos en el consuelo que tuvo Bernabé "la dulce y consoladora alegría de evangelizar", pidiendo al Señor ese fervor apostólico que nos lleve hacia delante, como hermanos: Adelante, llevando el nombre de Jesús en el seno de la Santa Madre Iglesia".
Después de la celebración eucarística, la Banda Musical de la Guardia Suiza ofreció al Papa en el Patio de San Dámaso un breve concierto para felicitarle el día de su santo



