A diferencia del tango, surgido en ambas riberas del Plata a fines del siglo XIX- comienzos del XX (tan bien definido por J.L.Borges como "un sentimiento triste que se baila" y " yo era amigo de la milonga pero hoy me han reconciliado con el tango") que de inmediato se instalò en la cultura universal, conquistò el corazón de Parìs , arraigò en Tokio, y mereciò la aprobación nada menos que de San Pìo X quien quiso cerciorarse de las habladurías en su contra recibiendo a una pareja de bailarines, el folklore rural se fuè abriendo camino lentamente , tanto en una cultura de lo folklòrico, en el seno de nuestra sociedad, como en una aceptación internacional, que llegò recièn en la segunda mitad del siglo XX. Surgieron voces como los Huanca-Huà, Los Fronterizos, Ramona Galarza, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Sergio Cafrune, Eduardo Falù, Horacio Guaranì, entre otros, que fueron recreando una mùsica de base folklòrica que fuè anidando en el pueblo. Pero a diferencia de Europa, no es comùn que jóvenes o viejos bailen antiguos sones ( zambas, chacareras, gatos, etc), pero es màs esperable que los jóvenes se abran a los tesoros del folklore, como el caso de este conjunto que nos avoca: Los Campedrinos.
Recuerdo que me llamò la atención en España, que no sòlo en Sevilla, sino tambièn en otras partes es comùn que, aùn dìa, los jóvenes dancen "sevillanas", propias de Andalucìa, entre rock y reggae, heavy metal y otros ritmos de moda,.Y que en las ciudades castellanas, a la tarde de los domingos, bajen a la Plaza Mayor, grupos de ancianos y de jóvenes quienes con singular gracejo, danzan antiguas aires con forma del barroco, pero que se remontan al medioevo, acompañados de , tamboriles y flautas. Nuestros jóvenes, seamos francos, no saben interpretar ni le interesa ni la milonga ni el tango. Esa mùsica popular, rural o ciudadana, transmite un mensaje perenne, el valor de los orìgenes, un llamado a la identidad nacional desde lo popular, sin que esto obste a que el folklore vaya incorporando elementos nuevos en lo accidental (escenografìa, vestuario, arreglos instrumentales, etc) que no hacen al fondo de la cuestiòn. O que tambièn gusten de todo tipo de mùsica en una aldea global.
Con un Papa procedente de Argentina, una reina en Holanda, otro tanto y varios exponentes deportivos de excepcional calidad, muy a pesar de la coyuntura que nos toca vivir, que del sexto lugar en el mundo estamos por debajo de India o Brasil, de alfabetos tengamos una población analfabeta en un 40% y que del cuarto productor mundial de vino hayamos bajado a varias decenas que nos preceden, lo argentino empieza a tener un lugar de excelencia en las preferencias de los pueblos, a pesar de nosotros mismos, o de nuestro desapego a instituciones y cultura del trabajo, la tendencia al arribismo y la improvisación no carente de superficialidad, a lo largo de varias generaciones, quizàs cerca al siglo en pocos años.
Por ello estos jóvenes expresan la lozanìa de la esperanza. La patria de las voces antemencionadas, y de Castellani, Lugones, Carriego, Ginastera, Borges, Cortàzar, Spilimbergo, Fader, Boremboim, y otros tantos exponentes de nuestra cultura.
El conjunto LOS CAMPEDRINOS se formó a partir del encuentro de Sergio Prada (Campana) y Agustín Fantili (San Pedro) en la fila de un casting para un programa televisivo en el año 2009, a partir de ese momento continuaron comunicándose, surgiendo la idea de formar un grupo folclórico. Luego de ese encuentro pasaron por el grupo diversos músicos hasta llegar a su formación actual con Facundo Ponzio (Batería), Emmanuel Leguizamón (Bajo), Pablo Tula (Percusión), Claudio Martin (guitarra criolla), Gusty Bustamante (Acordeón y piano, director de banda) y Cristian Piazza (Guitarra eléctrica). Màs allà de sus progresivos logros tanto en actuaciones que culminaron con la consagración en el Festival Nacional de Cosquìn el 20 de enero de este año. Y presentaron su primer CDPROFESIONAL en el Coliseo de Zàrate el sàbado 3 de agosto pasado, con todo éxito. En la proxima y ùltima parte, daremos cuenta de las inquietudes que los embarga, sus esperanzas y su testimonio de humildad y otros detalles que los adornan y ennoblecen.
NESTOR DANIEL VILLA
Los Campedrinos en Cosquìn.



