"Mirá como se van, festejando el empate", decía uno de los simpatizantes del Violeta ubicados en la platea de Mitre y Puccini. Estaban decepcionados: Villa Dálmine tenía la gran oportunidad de arrimarse al puntero del campeonato, pero el elenco que dirige Sergio Rondina nunca le encontró la vuelta al partido y le costó quebrar a la defensa rival.
Durante el primer tiempo, en un marco aceptable (teniendo en cuenta el día y la hora señalada), la hinchada se preparaba con todo para delirar con un hipotético triunfo del local, pero el gol no llegaba. Y a los diez minutos, precisamente lo tuvo su número diez, su enganche, Gabriel Sanabria, en una jugada exquisita por el lado derecho, tratando de engañar al arquero picándole el balón por encima. Justo, era el 1-0 parcial deseado.
Luego a los 20` otra jugada peligrosa a favor de Dálmine en el área de Español, que casi termina en contra. Y otra vez estaba involucrado Sanabria: esta vez con Nicolás Stefanelli. A la media hora de juego, con toda la intensidad del público y las emociones a mil, parecía que se lo llevaba por delante el Violeta, y en un centro venenoso casi al lado del portero, se lo pierde muy solo Matías Valdez.
Evidentemente, no era el momento de los dirigidos por el "Huevo", que se fue cayendo a medida que pasaban los minutos. Ya en la segunda parte del partido, el equipo se fue apagando y los nervios por tratar de conseguir una victoria, casi le cuesta la derrota. Porque los defensores se perdían y no reaccionaban ante la pobre insistencia del equipo gallego que llegaba más al arco de Fernández por errores ajenos que por méritos propios.
"No encontramos claridad, con el empuje tuvimos nuestras chances, pero no las pudimos concretar. Estamos llegando a la etapa final y todos nos quieren ganar. Tenemos que mejorar", aseveró Ezequiel "Pastelito" Cérica, enojado, quizás por el resultado del partido y porque, según él, algunos rivales te salen a jugar más y otros menos, porque "todos los partidos son complicados y se hace difícil abrir el marcador. Todos quieren bajar a Dálmine", decía.
Asimismo, declaró que "hay que estar tranquilo, este equipo le puede ganar a cualquiera, no importa el escudo, ya lo demostramos con el puntero, el grupo es conciente que puede derrotar a quien sea", consideró el delantero, seguramente sacando pecho después de la hazaña violeta en su visita al Pincha de Caseros y Deportivo Merlo, respectivamente.
No obstante el entrenador del Viola, Sergio Rondina, hacía un breve análisis de acuerdo a lo que sucedió en el transcurso de los 90` de juego en el que según él, "no le encontramos la vuelta al planteo de Español, que nos pobló el mediocampo" y en el que, "no generamos situaciones de gol durante el segundo tiempo".
Si bien se lo notó muy tranquilo al director técnico de Villa Dálmine durante el encuentro, se percibía la tensión luego del resultado, en el que él mismo trataba de buscar explicaciones: "van a apostar a cortarnos los circuitos, a ensuciar el partido, a tratar de limitarnos desde lo futbolístico. Es muy importante que el equipo en ningún momento quedó mal parado. Por momentos, tenemos muy buena circulación de pelota y eso es positivo", remarcó el entrenador.
Enseguida, garantizó el primer objetivo de los 30 puntos, y en el que hay que asegurar el lugar del reducido. Mientras tanto, "si nos dan los números, vamos a seguir luchando hasta el final. La gente está ilusionada como estamos ilusionados nosotros", enfatizó Rondina.
Es muy claro, que el sueño y las ganas de lograr cosas importantes, todavía sigue en pie. Y de eso depende del desempeño del grupo, de los dirigentes y del cuerpo técnico. Villa Dálmine aporta su gente y la ilusión, por supuesto, de subir de categoría, sigue intacta. Campana no se rinde.



