Buenos Aires (especial para NA, por Marisa Alvarez) -- A Pac-man, se sabe, le interesan tanto las frutillas como las guindas o los simples puntitos. Su objetivo es doble y excluyente: no dejarse comer por el enemigo y acumular poder (perdón, puntos).
Los pacmaníacos lo tienen claro: no se trata sólo de ganar por la mera eliminación de todo lo que uno encuentre en el camino; se trata de una victoria construida, fundamentalmente, por un proceso de acumulación de fuerzas (perdón, de puntos), al final del cual Pac-man llega engordado por la deglución de frutas varias, puntitos y todos los elementos más o menos amistosos que había en el recorrido.
La puesta en marcha de la embestida final del Pac-man K en la Provincia -con la mira puesta en las elecciones de octubre- hizo impacto, esta última semana, en el radicalismo bonaerense, que vio cómo como la Casa Rosada se comía de un certero mordisco un par de sus escasas frutillitas, los prestigiososintendentes "rebeldes" de San Isidro y de Olavarría, Gustavo Posse y Helios Eseverri.
Pero, como corresponde a un Pac-man bien jugado, la embestida kirchnerista no se limita a devorar frutos radicales.
Ya está todo listo para presentar en sociedad, en las próximas horas, la incorporación al proyecto Cristina Senadora de una decena de guindas sabrosas: las comunas bonaerenses que gobierna el vecinalismo. Y operadores del Presidente trabajan sin descanso para que nada falle a la hora de mostrar la cereza más dulce, la que corone el postre: la incorporación al Frente para la Victoria de un grupo de generales del duhaldismo, todos ellos poderosos intendentes peronistas del Conurbano.
EN EL MEDIO, EL FELIPISMO
¿Cómo quedará al cabo de estas avanzadas el felipismo, que hasta ahora se ve así mismo como la única pata importante del esquema electoral que utilizará el kirchnerismo en la Provincia?
Tres datos a tener en cuenta surgen, en ese sentido, de este nuevo panorama y de confidencias de la Casa Rosada.
En primer lugar, el Presidente todavía mantiene abierta la opción de un acuerdo con Eduardo Duhalde, precisamente porque la ganancia de un Pac-man consiste en absorber e incorporar todo lo que pueda para realimentar su propia fortaleza, antes que dejar piezas sueltas en el camino y convertirlas en enemigos.
En segundo término, los intendentes rebeldes de la UCR y vecinalistas que en horas serán presentados como conquistas del Presidente, como asimilaciones directas al proyecto del Gobierno, fueron en los últimos meses objetivos -así, frustrados- del felipismo, que pensaba fortalecer con ellos su propio esquema.
Y en tercer lugar, este fin de semana fuentes calificadas de la Rosada insistían en reiterar que "el Presidente lo tendrá en cuenta al Gobernador en su esquema; le está agradecido por todo lo que hizo (para el desgaste del duhaldismo) y no lo dejará afuera".
AL RADICALISMO, LO QUE LE FALTABA
En el radicalismo, la movida presidencial con Posse y Eseverri funcionó como la gota que faltaba para desencadenar una nueva versión de la eterna crisis de ese partido. El oficialismo no alcanzó a celebrar la decisión de llevar a Luis Brandoni como candidato a senador nacional cuando llegó el impacto teledirigido desde Balcarce 50.
Fue un golpe, sin duda, para ese oficialismo -representado por Alfonsín, Storani y Moreau-, que imaginó que la postulación de Brandoni podía seducir a los rebeldes del Grupo Olavarría, convenciéndolos de quedarse en el partido y, aún, de llevar la boleta del actor en el encabezado de sus propias nóminas a legisladores y a concejales.
Pero la movida también tuvo duros efectos en el seno del propio sector rebelde. Kirchner conversó con Posse y los Eseverri (fueron a la reunión del miércoles en la Rosada Helios y su hijo José, senador provincial) la posibilidad de que el Grupo Olavarría en su conjunto (más de 20 intendentes, con peso en sus regiones) respalde la candidatura de Cristina Kirchner.
Por lo tanto, no hubo definiciones: con la idea genérica de que estos radicales podrían compartir con peronistas, piqueteros y demás kirchneristas listas únicas del Frente para la Victoria para la Legislatura y llevar nóminas propias para los Concejos Deliberantes, Posse y Eseverri quedaron en conseguir el visto bueno de todo el sector.
Los primeros rebotes de la movida indicarían, sin embargo, que esta alternativa dividirá aguas en el Grupo Olavarría. Voceros de Posse y Eseverri afirman que ambos tendrían ya decidido jugar con el Presidente, obtengan o no la compañía de otros correligionarios. Y la mayoría de éstos no ocultan su disidencia con la jugada.
"Estamos sorprendidos, estuvimos todos reunidos dos días antes y ni siquiera avisaron que iban a estar con el Presidente. No vamos a jugar en ningún ámbito que signifique mezclarnos con el peronismo; sería una pérdida de identidad total. Y además, nosotros, que criticamos a nuestra cúpula por ser oficialista, por su relación histórica con el duhaldismo mientras gobernó la Provincia y la Nación, ¿nos vamos a convertir ahora en oficialistas en versión kirchnerista?", se preguntaba este fin de semana un rebelde que decía representar el pensamiento de muchos otros.
En plena revulsión, en el Grupo Olavarría se admite en fin que el sector se repartirá en por lo menos cuatro posturas electorales. Algunos se quedarán en el partido y llevarán la boleta de Brandoni; otros también se quedarán pero jugarán con sus propias nóminas seccionales y municipales, sin "nadie arriba"; un grupo se incorporará al Frente para la Victoria y llevará sus boletas con la de Cristina al Senado; y un cuarto grupo (por ahora sólo un par de dirigentes del sur del Conurbano) jugará con López Murphy-Macri.
UN PASE CON DIA Y HORA
El "pase" de los intendentes de Esteban Echeverría, Coronel Suárez, Pinamar y otros cuatro distritos gobernados por vecinalistas, en tanto, ya tiene fecha y hora.
Mañana, a las cinco y media de la tarde, todos ellos harán público en la Casa Rosada, su "respaldo al Presidente y a la candidatura de Cristina Kirchner". Habrán llegado hasta allí de la mano del intendente de Florencio Varela Julio Pereyra, que ofició como puente directo entre la Presidencia y este grupo de dirigentes municipalistas.
Un grupo que antes había intentado el mismo acercamiento al proyecto kirchnerista a través de operadores del gobernador Solá, pero había desistido de esa vía porque -aseguran sus voceros- se les "exigía una asimilación al felipismo que hubiera significado perder nuestra identidad política propia".
¿EL PASE DEL AÑO?
Pero una tarea aún más sustancial en la estrategia pacmanística de la Casa Rosada tiene entre manos Pereyra. El y el jefe comunal de Ituzaingó, Alberto Descalzo, trabajan ya abiertamente en la puesta en escena de lo que sería algo así como "el pase del año" en el proceso electoral bonaerense: la decisión de un grupo de intendentes peronistas del Conurbano -miembros hasta ahora, como ellos dos, de la primera línea del duhaldismo- de impulsar la candidatura de Cristina Kirchner.
Es, con todo, una movida condicionada. Sólo verá la luz en su formato más cruento -como un abandono liso y llano de las filas duhaldistas para incorporarse formalmente al proyecto kirchnerista- si el Presidente da por perdidas las chances de sellar un acuerdo electoral con Eduardo Duhalde.
Si esa alianza, en cambio, se cristaliza, Pereyra, Descalzo y ese grupo de intendentes quedarán registrados en la historia de este proceso como la vanguardia del acuerdo, como los hombres que lo impulsaron desde adentro del duhaldismo.
Atento a esos preparativos, el felipismo aspira a no perder su rol de eje troncal del kirchnerismo en la Provincia y por éso apunta a mostrar el eventual pase de duhaldistas como una incorporación a su propio sector, o al menos como una asimilación de esos dirigentes al papel preponderante de Solá en el esquema hasta ahora montado; pretensiones que han puesto los pelos de punta de los duhaldistas involucrados en la movida, muchos de ellos de pésima o nula relación institucional y política con el Gobernador.
CUESTION DE HORAS
Ahora bien, convencido de que es Duhalde quien tiene que llamarlo y decirle que está dispuesto a hacer un acuerdo, ¿cuánto tiempo más esperará el Presidente ese llamado? "Muy poquito tiempo más. Faltan horas para que los intendentes duhaldistas más poderosos del Conurbano se paren frente al periodismo en la Casa Rosada, tomen un micrófono y anuncien: ´nos pasamos´", juraban este fin de semana operadores del Presidente.
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