Todos caminamos junto a otros de manera más o menos cercana.
Nos eligen, elegimos, en este trabajo de "ser", buscamos y somos compañía. Compañía para jugar, compartir, reír, discutir, estudiar, abrazar, acariciar, conversar… para crecer buscando una plenitud.
Deseamos que estas presencias que forman parte de nuestra vida permanezcan lo que nosotros llamamos un tiempo razonable. Los jóvenes deben permanecer mucho, los más viejos los que han vivido más, tenemos menos tiempo!
Pero, no siempre es así y el imprevisto viene a trastocar nuestra visión de lo que debe ser. La confusión, el enojo, la duda, la impotencia, la tristeza, el vacío, nos invaden.
El mismo Misterio que ha puesto en nuestro corazón este deseo de llegar a la plenitud de nuestras vidas acompañados por otros, que nos han sido dados y que elegimos, es el que también nos permite intuir, si buceamos a fondo, que no todo termina acá.
La realidad que conocemos, un poco, es la del tiempo y del espacio, pero esa no es toda la realidad; si aceptamos el límite de nuestro alcance, se dispara una posibilidad de infinitud!
La vida continúa! Estamos hechos para la vida! Poco tiene que ver si aquí transitamos más o menos años! La Vida se prolonga de otra manera, no queramos encerrarla en nuestra limitada capacidad! La vida no termina cuando la sangre se detiene y el cuerpo se enfría.
Nuestro corazón nos dice que la vida continúa!
Pidamos a la infinita Misericordia nos vaya dando la capacidad de reconocer la presencia de las personas que amamos de otra manera: liberadas de ataduras terrenas y capaces de gustar la verdadera plenitud.
Ese es el recuerdo: la memoria de la vida. Pidamos seguir buscando esta plenitud que siempre será inaprensible, hasta el reencuentro total y definitivo. Con cariño.
Campana, 20 de noviembre de 2013
Manuela (una mamá)
FELICITACIONES
WALTER CAVANA
Por el título obtenido como LICENCIADO EN RECURSOS HUMANOS
Tu Familia