A partir de la situación general de la ganadería, "muy complicada" porque prácticamente no hay exportaciones, Alfredo Rodes, director ejecutivo de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) exteriorizó su preocupación por la falta de competitividad en el agro.
Las ventas externas de carnes, que en 2012 ocuparon el peor lugar en 50 años y fueron de 110.443 toneladas en el período enero-noviembre último, significó ingresos por solo 913,7 millones de dólares, 23,5% inferiores a los registrados en igual lapso de 2011.
Rodes recordó a Noticias Argentinas que las ventas externas de carne vacuna se habían derrumbado cuando la crisis de la aftosa en 2001, pero en la actualidad son otros los motivos. "Hoy el productor no tiene incentivo para producir un novillo pesado, del cual salen 30 kilos de los tres cortes de la Cuota Hilton, de este modo no se puede cumplir esa exportación" a la Unión Europea, detalló.
Además destacó que "los precios precios fluctúan en el mostrador, no se han movido a nivel productor durante todo el año, han decaído, sumado a la inflación, con un dólar poco competitivo, el futuro es poco promisorio, teniendo en cuenta todos los frigoríficos que se han cerrado".
La falta de competitividad en el mercado cárnico tiene para CICCRA, la Cámara de la Industria, en su último informe, un ejemplo en la comparación con Uruguay y Brasil. "Reiteramos que el atraso cambiario y las retenciones de 15% hacen que el valor de nuestras carnes sea más elevado que el de nuestros competidores limítrofes (Brasil y Uruguay), dejando los mercados tradicionales", manifestó el estudio.
Rodes evaluó: "En tanto y en cuanto no haya una apertura de las exportaciones, el productor no tiene incentivos para producir novillo pesado".
Las exportaciones de carne en el pasado llegaron a ocupar el 25 por ciento de la producción, ahora rondan el seis por ciento, con lápiz afilado. "En este contexto productivo, de falta de incentivos y manipulación de mercados por parte de la Secretaría de Comercio, se afianza la necesidad de competitividad en la ganadería bovina", dijo Rodes. Las denominadas carnes alternativas (cerdo y aves) tienen otro panorama.
Ya desde noviembre, el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Roberto Domenech, advertía que respecto de las exportaciones avícolas "prácticamente desplazamos a Brasil del mercado de Venezuela, y ese proceso continuará en 2013, ya que se proyectan envíos por 160.000 toneladas". Además, manifestó que la producción en el ámbito de la avicultura el 2012 trajo un crecimiento cercano al 23 por ciento.
En el aumento de estas carnes vale la pena apuntar los datos que brindó la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP) que sostiene que la faena subió a 4.5 millones de cabezas en 2012, con un alza entre el 10 y 15 por ciento en las últimas épocas.
Ahora, los argentinos comerían alrededor de 11 kilos por año de carne porcina, pero no se exporta, al contrario el comercio exterior está basado en la importación, de Brasil con preferencia.
Sin embargo, Rodes asegura que "el campo no está bien, primero una sequía, una inundación después, ganadería y lechería en crisis, habrá que hacer un relevamiento de los productores afectados".
Señaló que "la carga impositiva a nivel nacional y provincial es alta y también la brecha cambiaria lleva a que muchos insumos tengan bastante aumentos en dólares lo que quita competitividad en la producción".
Según su análisis, si no fuera por los "silo bolsa" que hoy retienen gran parte de los dos millones de toneladas de soja guardadas todavía por los productores, "el sistema de transporte y de llegada a puerto, en época de cosecha, estaría totalmente colapsado".
Al quedar los granos acopiados en los silo bolsas, en los campos, se reduce el traslado por las vías terrestres, cuya carencia de mantenimiento, también quita competitividad.
Una estadística que ganó difusión fue el descenso de las exportaciones argentinas de peras y manzanas que cayeron en más de 180 mil toneladas en 2012, con un recorte de 135 millones de dólares respecto del ciclo anterior.
Por último, se encuentra en el banquillo la lechería, que hoy produce cinco millones de litros menos por mes. El Centro de la Industria Lechera (CIL) admitió que la curva descendió en los últimos cuatro meses y estimó que la capacidad instalada láctea se incrementará recién hacia fines de año en un 10 por ciento respecto de la actual, estimada en 35 millones de litros diarios totales.
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