Reencontré este texto. Fue escrito por Virginia Giussani, al que le agregué mi pensamiento
"Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos.
Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.
Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.
Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: "No sé, las cosas siempre se han hecho así, aquí..."
Quizás, ésta sea una manera sencilla de explicar la tremenda capacidad de nuestra especie, no muy lejana a la de los monos, de recostarse y refugiarse en los hábitos.
Las dictaduras generan sistemas tan terrible que pueden permanece abiertos como una herida que no cicatriza, como un muerto sin lápida. Esto genero a nuestro entender un vacío. Este hueco, es la ausencia de un cuerpo al que llorar y del que despedirse. Por tanto genera esta especial lastimadura sin fin, favoreciendo un estado generalizado de impotencia.
Para encontrar palabras, pensar y preguntarse hace falta más que el mero sobrevivir. Épocas así apenas dejan espacio para eso.
Llegada la democracia nuevamente, en 1983 más que a la lucha por la conquista de nuestros derechos, comenzó a salir a la luz el accionar lo que había sido un secreto a voces
La elaboración de las pérdidas requiere de un trabajo, muy arduo y muy duro. Y tiene un tiempo. Pero para ello es necesaria la presencia de la ausencia. - El descarnado horror es el otro. El de la desaparición sin más.
Pensamos que el desaparecido es un peso muy pesado que no se ve pero a la manera de una sombra toma todo y la herida no cicatriza más..."
Pensamos que el nunca más es nunca dejar de mantener la capacidad para pensar y el compromiso de no delegar lo que realmente queremos defender, pero no solo de la boca para afuera, sino más bien sincerándonos con nosotros mismos. La vida es lío, falta de equilibrio. Elegir es dejar algo en el camino, no tenerlo todo.
A lo mejor es solo la expresión de un deseo: de que este ¡nunca más!, pueda trascender las fronteras, de que un modelo de un mundo justo, sin guerras, con equidad e iguales oportunidades sea viable para todos.
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