Distintos proyectos para disponer reformas, que influyen directamente en el funcionamiento del Poder Judicial, fueron "girados" por el Poder Ejecutivo Nacional para que el Poder Legislativo los apruebe sin más trámite que imponer su mayoría. No es un simple juego de palabras, pero en pocas líneas encontramos toda la división de poderes que dispone la Constitución Nacional, y quizás - también - podemos avizorar cierto quiebre en la independencia de los mismos. Básicamente los cambios más cuestionado son el aumento de los miembros del Consejo de la Magistratura, y su modo de selección y elección por voto; la creación de cámaras de Casación, lo que generaría una tercera instancia demorando más los procesos judiciales y la limitación en el tiempo de las medidas cautelares que afecten al Estado - que solo tendrán una vigencia de 6 meses -. También genera cierta controversia, la nueva forma de ingreso para trabajar en la Justicia donde los cargos de menor jerarquía ingresaran por concurso y "sorteo", ósea no será por merito sino por "suerte". Ahora bien, este nuevo batallón de reformas - llamado "democratización de la Justicia"-, que sin debate real y efectivo serán aprobadas en pocas horas (quizás para cuando este artículo se publique ya sean ley) nos pone ante la necesidad de generar cierta reflexión individual y social al respecto. Y esa reflexión nos debe llevar a obtener respuestas directas a preguntas tales como: si ahora el oficialismo quiere democratizar la justicia ¿Quiere decir que Durante los más de 10 años anteriores de gobierno "avalo" el funcionamiento de una Justicia "no democrática"? o que al evaluar que más de la mitad de los jueces actuales fueron nombrados por este gobierno, ¿Debe hacernos pensar que este gobierno no actúa democráticamente?; y así podemos plantearnos estas u otras preguntas a las que obtendremos distintas respuestas, y todas serán respetables. Y más allá de los extremos y supuestos que encontremos, podemos concluir que, quien pide democratizar Justicia, es porque entiende que no existe dicha cualidad en la actualidad en la justicia, dejando así expuesto que ha convivido y avalado durante toda su gestión un "bastión" no democrático. Desde ya no creo que la Justicia no funcione con bases democráticas, pero ello no me hace negarla necesidad de reformar algunas cuestiones muy específicas.Lamentablemente, este oficialismo no tiene la costumbre de abrir debates serios y efectivos, por lo que este momento que habría sido oportuno para generar profundos debates sobre el tema, termina pasando deslucido, y generando una acabada sensación que estas reformas solo apuntan a la búsqueda de beneficios políticos dejando de lado los beneficios para la comunidad. Por ello, entendemos que estos actos demuestran que el gobierno nacional de turno no ha escuchado el pedido de la ciudadanía acerca de una justicia más abierta, accesible, ágil, eficaz e independiente, creíble y transparente, con jueces activos y capaces de atender sus problemas
*GEN Campana/ Sec. Gral. FAP Campana



