A raíz del artículo aparecido el sábado 11 de mayo en página 2 donde me nombran, luego aparecido el martes 14 en Fe de Erratas siento el compromiso como habitante de Campana y como escritora principalmente expresar mis dientes apretados al leer la nota. Quiero expresar públicamente que no pertenezco a ningún partido político, ni he tenido afiliación desde que habito en Campana, desde marzo del año 1987, ni anteriormente, cuando he llegado de mi ciudad natal para trabajar como profesora de enseñanza secundaria. Hago pública mi situación no porque no me interese la política, sino porque como escritora, redactora, columnista busco ser lo más objetiva posible al escribir y al embarcarme en una bandera política no podría hacerlo. Mi compromiso es hacia la cultura nacional, como representante de la literatura argentina, colaborando con la cultura local. Aclaro además que vengo participando por octavo año en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y en otras ferias internacionales no por amiguismo político, porque nunca tuve una adhesión o un acompañamiento de ningún partido político, lejos en mi trabajo literario reconocimientos del "Interés del poder que sea". Mi presencia estos años en la Feria es como socia de la Sociedad Argentina de Escritores, a la cual pertenezco, sede Zárate, a Publicaciones Argentinas y a Fundación El Libro.
No soy apática a la política, estoy informada de lo que ocurre en mi ciudad, desde el partido en que se encuentren, con sus ideas y propuestas buscando la solución de los problemas de los vecinos, los problemas de todos nosotros y los de ustedes mismos.
Todos tienen su parte de razón, cada político defiende su banca, se pone difícil dar una visión en un lugar en donde todos tienen razón. Y como no tengo amiguismo político ni lo he tenido estos años agradezco a La Auténtica Defensa que ha acompañado cada uno de mis eventos publicándolos y hoy por darme la oportunidad de expresar públicamente mi pensamiento. Y termino con este dicho que me lo dijo esta última semana un gran intelectual "Aprendé del viejo roble, que se banca parado y sin temblar los primeros hachazos del leñador".
Beatriz Valerio



