En un encuentro en Gobernación, los obispos -entre ellos Monseñor Sarlinga- le solicitaron al gobernador Daniel Scioli que "se llegue a una pronta solución" del conflicto que mantienen los educadores con la administración bonaerense
En una nueva semana de conflicto entre los docentes bonaerense y el Gobierno de Daniel Scioli, los obispos de la provincia de Buenos Aires se mostraron preocupados por la situación.
Al cumplirse una nueva jornada de paro en las aulas provinciales, los representantes de la Iglesia Católica se reunieron con Daniel Scioli en la Casa de Gobierno donde mantuvieron un almuerzo y le manifestaron al Gobernador la "preocupación" por el conflicto con los gremios docentes.
Los obispos le solicitaron al mandamás provincial que "se llegue a una pronta solución, en función de las consecuencias sociales que se están generando".
Los Obispos y Scioli, acompañado por parte de su gabinete, abordaron, además temáticas de salud, seguridad y sobre los jóvenes y su vínculo con el campo laboral y el flagelo de las drogas.
Participaron Héctor Aguer (Arzobispo de La Plata). Nicolas Baisi (Obispo auxiliar), Alberto Bochatey (Obispo Auxiliar), Guillermo Garlatti (Arzobispo de Bahía Blanca), Agustín Radrizzani (Arzobispo de Mercedes-Luján), Rubén Frassia (Obispo de Avellaneda-Lanús), Hugo Manuel Salaberry (Obispo de Azul), Carlos Malfa (Obispo de Chascomús), Antonio Marino (Obispo de Mar del Plata), y Jorge Casaretto (Obispo de Merlo-Moreno, administrador apostólico).
Además estuvieron Luis Guillermo Eicchorn (Obispo de Morón), Martín de Elizalde (Obispo de Nueve de Julio), Carlos Tissera (Obispo de Quilmes), Oscar Ojea (Obispo de San Isidro), Guillermo Rodríguez Melgarejo (Obispo de San Martín), Héctor Cardelli (Obispo de San Nicolás) y Oscar Sarlinga (Obispo de Zárate - Campana).
Volviendo al tema docente, cabe resaltar que hoy continuará el paro y en lo que va de este 2013, el Frente Gremial bonaerense ha llevado adelante 12 medidas de fuerza de estas características. Según las declaraciones de las últimas horas por parte de los sindicalistas y los funcionarios provinciales, difícilmente se destrabe el conflicto en lo inmediato.



