Esta es una obra clásica del escritor uruguayo Eduardo Galeano, donde marca minuciosamente la explotación y sangría de estos pueblos desde la conquista española hasta el predominio mundial británico primero y estadounidense segundo.
La Nación Argentina tuvo también su propia sangría acentuada por las políticas neoliberales impuesta a sangre y fuego por la dictadura militar y su ministro de economía Martínez de Hoz, continuada en los años ´90 por Menem y Cavallo, quienes tomaron de forma total los dictámenes surgidos del consenso de Washington y que hicieron explosión con la vergonzosa huida del Gobierno Radical de De La Rúa.
Desde los inicios de nuestra independencia nos impusieron nuestro rol en la división internacional del trabajo como países productores de materias primas y proveedores de estos a los países que se desarrollaban industrialmente y aumentaban considerablemente su poderío a nivel mundial a costas del desarrollo latinoamericano. Claramente, este proceso fue patrocinado por una oligarquía nacional y regional que supo cooperar con estos países, como lo fue Gran Bretaña, para mantenerse en sus lugares de privilegios bajo el amparo de estos, truncando cualquier intento de desarrollo industrial nacional que hubiera significado un avance considerable en el desarrollo económico del país y su independencia política.
Hoy, se puede apreciar notablemente como sectores en la argentina continúan con esta lógica de pretender sostenerse en sus lugares de privilegios a costa del vaciamiento del país. A esos sectores se los puede reconocer fácilmente porque son quienes están operando fuertemente contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, como lo es la Sociedad Rural, el Grupo Clarín, etc. Y apuestan a candidatos como el actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, un claro representante de esta postura, para que al inmiscuirse en la política, pueda retomar las sendas del neoliberalismo y del país para pocos con un discurso totalmente apolítico.
La argentina, por su dimensión y potencialidad tiene un rol fundamental en la construcción de la Gran Patria Latinoamericana, debiendo acentuarse aquellas políticas activas que protegen la industria nacional, impulsen el mercado interno e inviertan en educación, ciencia y tecnología.
Nuestros pueblos fueron severamente castigados por años de políticas de ajustes y devaluaciones impulsadas muchas veces por los grandes grupos mediáticos.
Considerando el panorama anteriormente planteado, creo que cada día debemos valorar más lo hecho por el Gobierno Nacional en estos últimos diez años, década la cual la Argentina dio un giro contundente al pronunciarse a favor del país para todos contra el país para unos pocos. Es nuestro compromiso seguir construyendo de la mano de Cristina Fernández de Kirchner y de todos los argentinos una patria más solidaria, más independiente como la que soñaron San Martín, Bolívar, Artigas, Dorrego y tantos otros patriotas.



