"Esta es la oportunidad de fortalecer nuestro proyecto político, poniendo en discusión franca y horizontal, los obstáculos a superar y los errores a enmendar", reclamaron. "Nuestro crecimiento y compromiso fueron respondidos con un evidente desplazamiento y una sostenida campaña de desprestigio que nos calificó de "traidores", "soberbios" o "conspiradores", señala en un párrafo el documento difundido ayer.
Desde el año pasado que se viene dando una sorda interna en el seno del justicialismo local donde un sector, la Agrupación "Manuel Cáceres", fue siendo alejada de los espacios que ocupaba en la gestión municipal e incluso esa "pelea" llegó al Concejo Deliberante donde el presidente Norberto Jendrulek debió pedir licencia a su cargo ante estas diferencias cada día más importantes.
Aquellos integrantes de este espacio que ocupaban secretarias ó direcciones fueron dejando de un día para otro los cargos y dejaron de pertenecer a la gestión. Luego que el viernes el concejal Oscar Trujillo clarificara esta interna en diaálogo con el canal local, ayer se emitió un comunicado desde su sector, ratificando esta situación.
"Nuestra Agrupación política tomó la decisión de no pretender ni aceptar ninguna nominación, ni en la lista legislativa que participó de las últimas elecciones, ni en la que por estos días se constituye en la lista única de las internas del Partido Justicialista.
La oportunidad de que la comunidad de Campana vea que el Partido que la gobierna desde casi dos décadas sabe leer su voz soberana, que acepta la necesidad de una renovación y se pone en estado de debate, no debe ser desaprovechada. Esta es la oportunidad de fortalecer nuestro proyecto político, poniendo en discusión franca y horizontal, los obstáculos a superar y los errores a enmendar", señalaron pidiendo autocritica.
"Nuestra Agrupación nació con el claro objetivo de proponer enriquecer esa discusión. Nunca nos propusimos reducir nuestra acción a la mera discusión de liderazgos o la mísera disputa por cargos. Pero nuestro crecimiento, -así como nuestro compromiso decidido e inclaudicable con el proyecto nacional-, fueron respondidos con un evidente desplazamiento y una sostenida campaña de desprestigio que nos calificó de "traidores", "soberbios" o "conspiradores". Como si la obsecuencia y el pensamiento único fueran prácticas políticas saludables, y el disenso una condena al destierro. Esta autodestructiva forma de pensar la política, de la que fueron víctimas otros espacios internos, es la que debe ser desterrada.
El resultado del último acto electoral nos obliga a plantear, además, un profundo y sincero debate interno que permita analizar con honestidad las causas de una derrota que no debe ser disimulada, ni escondida debajo de la alfombra; pues de estos reveses cívicos hay que saber aprender, tomar nota y dar respuesta a los ciudadanos, como en otras oportunidades nuestro Partido supo hacer. Un debate que permita recuperar los logros históricos de un proyecto político que supo convocar, antes que espantar; que se distinguió por invitar y contener, antes que expulsar. Un proyecto que transformó Campana, que radicó industrias generadoras de miles de puestos de empleo, que potenció una transformación en infraestructura inédita en la región, que fortaleció la cultura y la educación, y que hoy no puede ver como un revés electoral nos encuentra sin reaccionar, sin tomar nota y sin proponernos un cambio impostergable, antes que seamos responsables de un inminente retorno conservador al gobierno de nuestra comuna. Un cambio que no se sugiere como un simple trueque de nombres, ni propone el destierro de nadie, y menos aún, -como algunos obsecuentes pretenderán asignarnos-, signifique un simple cuestionamiento a la conducción: el cambio más difícil, el más neurálgico es el que nos impone este momento histórico. Un cambio de actitud, un cambio de prácticas políticas, la recuperación del espíritu integrador y plural que supo llevarnos a la victoria. Un volver a empezar", concluyeron.



