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» Este artículo corresponde a la Edición del sábado, 20/dic/2003 de La Auténtica Defensa.

ASOCIACION DAME UNA MANO
Adolescencia: ¨una etapa compleja¨




El pasaje del niño a la juventud no es nada sencillo, ya que es un período en el cual se producen profundas modificaciones tanto físicas como psíquicas y en donde el fe-nómeno social cobra mayor importancia (grupos juveniles, lucha generacional, busca de ídolos, etc.).

Frente a los cambios corporales que se le imponen, el adolescente busca reacomo-darse y en una etapa que es proceso y desarrollo, atraviesa por momentos de desequili-brio e inestabilidad necesarios para establecer su identidad. Nos hallamos así frente al

¨Síndrome normal adolescen-te¨.En dicha etapa hay tres duelos por los que el adoles-cente transita y debe elaborar:

1) por el cuerpo infantil perdido (este es de base biológica, se le impone y frente al cual queda como un espectador impotente de lo que le ocurre en su organismo)

2) por el rol y la identidad infantil (debe reacomodar su lugar y por lo tanto su iden-tidad en los grupos primarios-familias-y secundarios de pertenencia- grupos de pares- lo social)

3) por los padres de la infancia (debe renunciar a éstos y al refugio y protección que los mismos le brindaban)

Cabe señalar que no sólo en el joven se registrará el tremendo impacto de los cam-bios sufridos, sino que todo el grupo familiar se verá conmovido por los mismos, dando lugar a modificaciones en los padres.

Es importante destacar que ante cada cambio evolutivo de los hijos se movilizan en los padres todo un tipo de ansiedades y mecanismos defensivos para resolverlos que están acorde con la propia historia de los mismos.

A grandes rasgos podemos observar que la familia pasa por un primer período en que la inclusión de los hijos y su crianza implican dedicación de tiempo completo, porque la vida del niño depende de la atención de un adulto. Es la época de la alimentación, de los pañales, de las dificultades del sueño, del aprendizaje esfinteriano, etc.

Inicialmente los hijos requieren de los padres la afectividad, el sostén y el apoyo, (entre otros), y a medida que crecen y van adquiriendo capacidades, la regulación de su autoestima comienza a pasar por carriles que ya no son sólo los de su familia.

Además el niño establece una inserción social que se va logrando progresivamente, donde aparecen nuevos modelos identificatorios (maestros, lideres, grupos de pares), que hacen que en alguna medida los padres pierdan peso e interés para sus hijos.

Un trabajo que el adolescente debe encarar, es lo definido como ¨pasaje de lo fami-liar a lo extrafamiliar¨.En primer lugar no basta siquiera decir ¨pasaje¨,cabe mas bien hablar de una metamorfosis, de una transformación interna de cada uno de estos po-los(familiar y extrafamiliar)

El hecho central es que en la adolescencia, si es que se lleva a cabo ese trabajo, por primera vez lo extrafamiliar deviene mas importante que lo familiar; cuando eso no ocu-rre, cuando lo familiar sigue siendo lo mas importante hay algo muy decisivo en cuanto a lo extrafamiliar que no se esta produciendo, y que tendrá sus efectos.

Insistiría sobre una verdadera transmudación y no sobre un pasaje, en el sentido en que la operación maestra adolescente es que lo familiar devenga extraño. Supuestamente, se trata de una operación que en ciertos momentos de la adolescencia se ve con ma-yor intensidad y en donde la función del amigo, y grupos de pertenencia adquieren ma-yor importancia.

La función del amigo me parece que se puede entender si uno la opone a la del ex-traño. El amigo mitiga los rigores para el sujeto en formación- de la oposición fami-liar/extrafamiliar, la suaviza, funciona como articulador.

Tanto la sociedad en general como los padres en particular deben adaptarse activa-mente a este nuevo estado, modificando la interrelación y permitiendo un espacio para el crecimiento y el cambio que los adolescentes proponen, ya que ellos serían cuestio-nadores de lo establecido y en su búsqueda de modificarse intentarían modificar la so-ciedad. Este enfrentamiento del adolescente con el mundo adulto expresa la ambivalen-cia sentida por este ante la inclusión en este mundo (el del adulto) deseado y temido a la vez.

Dicho enfrentamiento genera en él la necesidad de desentenderse expresando esto en la retención de núcleos infantiles. La elección de adultos como ideales y también el des-precio al mundo adulto entre otros mecanismos defensivos.

La resolución de esta conflictiva va a darse primero racionalmente, refugiándose en su fantasía. Aparece aquí la necesidad de adquirir una ideología que le permita tanto su adaptación al mundo adulto como así también su acción sobre él para cambiarlo (ideas religiosas, políticas, conjuntos de música, etc).

Podría decirse que a medida que va avanzando el desarrollo, el niño tiene capacidad efectora y muscular para cualquier tarea y en la pubertad, al comenzar a adquirir capa-cidad reproductora, puede acceder a la vida genital, el placer final y la reproducción, y acceder a las mismas posibilidades del adulto.

En este sentido intensos y rápidos cambios se producen con la entrada del primer hijo en la adolescencia en una familia. Son hechos que desequilibran notablemente la estabilización previamente lograda y pueden producir una sensación caótica y desorga-nizante en el grupo familiar. A este cambio de un miembro, como nueva tarea a resol-ver, se plantean sensaciones de desconfianza y de temor, así como también de tristeza y pena antes de poder lograr la aceptación y la posibilidad de compartir las nuevas expe-riencias de esta etapa.

Además, este desenlace de separación mutua, va a dar la posibilidad de la formación de una nueva familia por parte del hijo, con cambio de roles, primero de suegros, cuña-dos, etc, hasta la situación de abuelos, tíos, etc, dando lentamente la desaparición y con el fallecimiento de los padres, a la muerte de esa familia y prosecución en la progenie en un nuevo ciclo vital.

La Asociación Dame Una Mano extiende sus servicios al área de problemas de aprendizajes.

Ante cualquier información remitirse a Mitre 526. Tel 03489-423350

Lic. en psicología: Alejandra Bosco- Cecilia Luraschi- Angelina Ricasoli.

Psicopedagogas: Lorena Castés- Daniela Muchut.

 


 
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