Buenos Aires, (NA)- La misión del FMI, que se volvió a Washington sin acuerdo con el Gobierno argentino, condicionó la primera revisión de la Carta de Intención firmada en septiembre pasado a que el país mejore la oferta a los acreedores externos.
Las autoridades argentinas se negaron a flexibilizar la oferta, y en consecuencia la misión del FMI, encabezada por el inglés John Thorthon, regresó con las valijas vacías.
El Fondo se metió en esta discusión ante la presión de los acreedores externos, a la que fue permeable también el Tesoro de los Estados Unidos.
Esto le calzó como anillo al dedo a los «duros» del FMI, como Anne Krueger, y se inició desde allí una ofensiva tendiente a acelerar los tiempos de la negociación y una quita de acreeencias sensiblemente menor al 75 por ciento.
Esto llevó al ministro de Economía, Roberto Lavagna, a aclarar que desconocía cuándo se reunirá el diretorio del FMI para aprobar la primera revisión del acuerdo.



