Y ya comenzó la carrera para el 2015. No sorprende oír que la mayoría de los que integraron y defendieron "el modelo", día tras día están huyendo del barco que perdió el rumbo, y buscan acomodarse en el bando de los que se autodenominan renovadores; un grupo compuesto por los otrora defensores del modelo K, los mismos que más lejano en el tiempo también vivaron su ¿antípoda?, el Modelo liberal de los noventa. Evidentemente es muy difícil mantenerse en el poder por un tiempo prolongado, de manera legítima y democrática. Y más difícil, parece ser, es mantenerse estabilizado en una misma línea política. Bueno, todos podemos cambiar de pensamientos e ideología alguna vez, generalmente cuando logramos cierta madurez intelectual respecto de un tema, o quizás cuando somos movidos constantemente por pasiones endebles y momentáneas. Cambiar no está mal, si el cambio es superador pero por el contrario si el cambio es simplemente la búsqueda de un beneficio personal, como cuando se lo hace para seguir manteniendo cierta cuota de poder a costa de vender los ideales, deberíamos abrir cierto halo de reflexión y cuestionamiento. Bueno, nuestra historia reciente nos presenta varios ejemplos al respecto, como aquellos que quedaron con sus palmas rojas y sus gargantas agrietadas de tanto vivar al conductor del ciclo de los noventas y sus fiestas económicas, y un par de años después, no solo adoraban a un nuevo líder que salía de aquellas filas sino que además defenestraban toda la década por ello tanto aplaudida. Aparentemente estamos en la víspera que vuelva a suceder. Nuestro país tiene casi marcado el ciclo decenal para muchas aristas que marcan el destino de los Argentinos, y "la renovación" política o mejor decir el REACOMODAMIENTO de las placas políticas que sucumbieron a fines de los 90 y que corren el mismo destino en estos años, comienza con toda la fuerza. Pero, la cuestión supera dicho extremo, dado que una y otra vez logran convencer al pueblo que son el cambio, y vuelven a ocupar cargos fundamentales y a traer "modelos innovadores" vertiginosamente opuestos a los anteriores (que ellos mismos ayudaron a construir). A la postre habrá que preguntarse si no seremos nosotros, los que estamos identificados con líneas ideológicas realmente progresistas y con la bandera de la honestidad politica, los equivocados. Bueno pronto comenzará la danza de los precandidatos y de los pases de bando a bando para seguir manteniendo el poder. Es parte del juego democrático, como también es parte de este juego que la sociedad le demuestre que realmente quiere cambiar la clase política y no aprueba más a quienes solo se cambian pensando en ellos y no recordando el compromiso con la sociedad.
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