El 30 de diciembre de 2003, el juez de Nueva York Thomas Griesa dictó una resolución que puede cambiar el curso de la renegociación de la deuda con los acreedores privados.
Por primera vez, un juez dio curso a una acción colectiva o ¨class action lawsuit¨, que permite la unificación en un solo reclamo a los acreedores privados tenedores de una misma serie de bonos del país.
Fue para el inversor alemán H.W. Urban, cuya primera acción colectiva contra la Argentina fue rechazada a mediados del año pasado por Griesa, que la catalogó como poco clara e indefinida, ya que fue hecha por un total de 68 series de bonos argentinos impagos en seis diferentes monedas.
Pero presentó una nueva demanda colectiva y enfocó su reclamo en dos series de bonos impagos por el gobierno argentino que suman un total de US$ 3.900 millones. ¨Este tribunal ha determinado que el demandante ha propuesto en este caso una acción de clase que cumple con la ley, y sería impropio negarle al demandante y a la acción colectiva propuesta el beneficio de la ley¨, sostuvo Griesa.
Aunque el monto total de deuda que abarca es poca con respecto a los más de US$ 100.000 millones por renegociar con acreedores privados, podría abrir la puerta para que se presenten otras acciones similares.
Griesa tiene que decidir si le da curso a otra acción colectiva presentada por la sucesión de Bernard Shapiro, un ciudadano estadounidense ya fallecido.
El magistrado estableció que se los notifique, ofreciéndoles la posibilidad de no ser parte de ella, ya que según un trabajo sobre juicios contra la Argentina publicado por la revista La Ley en noviembre de 2003, firmado por José García Hamilton (hijo), Rodrigo Olivares y Octavio Zenarruza, ¨el fallo del reclamo los afecta a todos por igual aunque no estén presentes en forma directa en el proceso¨.
También todos se verían beneficiados de un arreglo extrajudicial homologado judicialmente. Por otra parte, el artículo de La Ley destaca que este tipo de acción disminuye los costos del proceso evitando la repetición y superposición de procesos similares. Y para los abogados, claro está que es un gran negocio. Cuanto más bonistas convoque y más grande sea el reclamo, mayor será su honorario.
Otro punto novedoso de lo dictaminado por Griesa es que es la primera vez que un juez norteamericano le da curso a una acción de clase en un proceso contra un Estado soberano.



