Buenos Aires, (especial para NA por Adrián Taccone) -- El año 2003 estuvo signado por una ola de inseguridad que como exponente máximo mostró a los secuestros extorsivos, una modalidad delictiva en crecimiento, sobre todo en el ámbito de la Capital Federal y el conurbano bonaerense, y que tuvo como blanco preferido a deportistas y empresarios, aunque también muchas víctimas tomadas ¨al voleo¨.
Uno de los casos que más relevancia tomó fue el del padre del entonces futbolista de River Leonardo Astrada, quien estuvo cautivo durante 24 días y logró ser rescatado por la policía luego de que el empresario Juan José Cirelli, también secuestrado en la misma vivienda, lograra escapar de los captores.
Los futbolistas parecieron ser el blanco preferido de los delincuentes, entre ellos el ex Boca Christian Traverso, cuyo padre estuvo algo más de un mes secuestrado, o el hermano del entonces jugador de River Víctor Zapata, liberado en enero luego de permanecer 16 días cautivo.
En tanto, el delantero Darío Husaín (River) sufrió un intento de secuestro cuando salía de su casa en Ramos Mejía pero logró escapar, mientras que el ex Boca Alfredo Moreno vivió momentos de tensión cuando delincuentes lo tomaron de rehén en su camioneta, junto a su esposa.
Hasta el propio presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri -en ese momento candidato a Jefe de Gobierno porteño-, sufrió el secuestro de su hermana Florencia, de 19 años, cautiva durante cinco días, y por la cual la familia pagó una fuerte suma de dinero.
En el primer semestre del año, según cifras del Ministerio de Seguridad bonaerense, se radicaron más de 200 denuncias por secuestros express o extorsivos, que investigó la Brigada Antisecuestros.
El secuestro del joven Pablo Belluscio -al que le cortaron dos falanges de los dedos de una mano-, conmocionó a la opinión pública, debido a que estvo cautivo 43 días, y hasta el propio Gobierno nacional se preocupó por la suerte de la víctima.
El joven Facundo Lafont, de 14 años, hijo de un empresario de Luján, estuvo cautivo durante 24 días, y fue liberado con el pago de 243.000 Pesos, mientras que en septiembre, Mirta Fernández, de 32 años, fue liberada tras pagar 470.000 pesos y sufrir el corte de una falange de su dedo meñique.
Tras más de 90 días sin noticias de su paradero, el joven Cristian Schaerer, hijo de un ex político correntino, permanece secuestrado, pese a que su madre Pompeya Gómez pagó más de 230 mil dólares de rescate y pidió ante varios organismos para que le presten colaboración.
A mitad de año, la policía bonaerense implementó diversos sistemas como para tratar de frenar la escalada de violencia, en particular los secuestros, realizando un plan preventivo discriminado de ¨cuadrículas¨, y la creación de la Dirección de Investigación Especial de la Policía Federal.
Incluso, como medida preventiva, el entonces Ministro de Seguridad bonaerense Juan Pablo Cafiero encabezó durante varias semanas los operativos contra desarmaderos de vehículos, y que permitió desbaratar bandas que robaban automóviles.
Combatiendo el delito o por ser víctimas de los malvivientes, varios fueron los policías caídos en servicio: 37 pertenecían a la Policía Federal y 36 a la bonaerense.
En enero, el ¨Caso Conzi¨ irrumpió en escena, luego de que Horacio Conzi, dueño del restaurante ¨Dallas¨ de Vicente López, presuntamente persiguiera con su camioneta y matara a Marcos Schenone. El empresario fue detenido más de 40 días después en Mar del Plata.
Para marzo, la justicia dictó un fallo condenatorio a perpetuidad contra el suboficial retirado Juan de Dios Velaztiqui (62), responsable de la denominada ¨Masacre de Floresta¨, en la que mató -el 29 de diciembre de 2001- a Adrián Matassa (23), Cristian Gómez y Maximiliano Tasca (ambos de 25).
En abril, el barrio porteño de Belgrano fue escenario del crimen de la joven Lucila Yaconis, de 22 años, asesinada cerca de las vías del tren, por un hombre que intentó violarla.
En lo sucesivo, se comenzó a hablar del ¨Triángulo de las Bermudas¨, situado entre los barrios de Belgrano, Coghlan y Nuñez, en donde los ataques sexuales contra jóvenes mujeres causaron pánico entre los vecinos.
El 27 de junio, el joven Leandro Denegri se resistió a que un grupo de delincuentes le robaran su automóvil en Wilde, por lo que fue asesinado a quemarropas, y desde entonces sus familiares reclaman justicia.
La justicia dictaminó condenas durísimas contra violadores, tal como ocurrió con el venezolano Johan Alfredo Pino Torres, de 31, quien en febrero recibió 37 años y medio de prisión.
El 7 de abril un tribunal condenó a 19 años de reclusión a Juan Manuel Albornoz (24) por cuatro violaciones, mientras el 25 de setiembre el policía Gustavo Machuca (32) recibió 22 años de prisión de parte de un tribunal cordobés, por 16 violaciones.
El 4 de octubre, un joven de 17 años tomó un arma y mató a su padre, a un hermano e hirió a su madre y su abuela, desatando una tragedia en una casa de la localidad santafecina de Funes.
Asimismo, en marzo, un tribunal oral condenó a tres jóvenes a penas de entre 10 y 15 años de cárcel, por haber sido los autores materiales del crimen del relacionista público Claudio ¨La Clota¨ Lanzetta.
También este año, el policía Rubén Champonois fue condenado a 8 años de prisión por el crimen del joven músico Mariano Witis, ocurrido en setiembre de 2001, en San Isidro.
Los homicidios tuvieron su cara más violenta con tres hechos que sacudieron la opinión pública, el primero ocurrido el 26 de mayo, con el asesinato del reconocido cardiólogo José Martínez Martínez, ocurrido en su consultorio de Palermo, tras recibir cuatro disparos.
En tanto, el 20 de agosto, la joven gerenta de marketing Verónica Tomini (25), fue asesinada con una mancuerna por un ¨taxi boy¨, en su departamento de Palermo, tras haber mantenido relaciones sexuales.
Por su parte, el patovica uruguayo José Camejo (31) fue apresado, tras haber estrangulado y descuartizado a su novia, en una vivienda de la zona de Once.
En tanto, en julio, una joven de 24 años -María Belén Inque- mató de un escopetazo al escribano José López Obea, de 59, en un country de Don Torcuato, en una confusa reunión íntima.
El fin de año encontró a los vecinos del barrio porteño de Urquiza reclamando a través de un ¨cacerolazo¨ por mayor seguridad en la zona, debido a la ola de robos y asaltos violentos, que tuvieron epicentro en bares y restaurantes.
Incluso el presidente Néstor Kirchner se hizo presente en Villa Urquiza para llevar tranquilidad a los vecinos, mientras que la Secretaría de Seguridad dispuso que 600 policías se aboquen a la seguridad de restaurantes y bares en todo el ámbito de la Capital Federal.



