En el pasado de Javier hay muchas carreras, quedaron en el recuerdo la Fórmula Renault, la fórmula 3 Sudamericana, un master de F3 en Holanda y su participación en la desaparecida Copa de las Naciones. Finalmente llegó el turismo de Carretera, y en su comienzo corrió 17 carreras en la categoría, siendo su mejor posición un 18º lugar.
Una tarde de sábado, pese la lluvia y la crisis, casi 5000 personas concurrieron al circuito de la Costa denominado ¨Rubén Luis Di Palma¨ y Javier con su ¨Chivo¨ violeta casi sin publicidad, sorprendió en la apertura del año (9 de Febrero de 2002), logrando su primera pole position, largando al día siguiente al frente en la primera serie.
En Mar de Ajó, muchos se preguntaron esa tarde si ese Chevrolet violeta era el de Juan Traverso. Y tal vez pensaron que al final, el flaco había asistido al inicio de la temporada del TC.
Esa había sido una sorpresa, aunque no tan grande como ésta: el auto violeta que hizo la pole era el del campanense Javier Balzano. Fue en su 18º participación en el TC, casi sin sorpresas, con la publicidad de dos conocidas firmas de nuestro medio Bonesi y Padilla, y en el frente bien grande el nombre de la ciudad.
Cuando los medios periodísticos preguntaron ¿Con que dinero puso el auto en la pista? Javier respondió: ¨Con lo que saco de mis bolsillos y el aporte de mi padre y sus amigos.
El presupuesto apenas superaba los $10.000. Sus preparadores aún no eran muy conocidos: el chapista Héctor Vaccari y el motorista Daniel Berra.
Aquella tarde en su espejito aparecieron muchos pilotos destacados. Y llegó ese Domingo tan especial en el cual la caja de velocidades en la serie lo dejó con las ganas.
Pero luego trató de tener revancha en la 3º fecha del TC de ese mismo año, en el autódromo Roberto Mouras de La Plata. El auto tenía un buen rendimiento y lo puso en evidencia con el tiempo logrado y el lugar de partida de la tercera serie. Como antes en Mar de Ajó, ahora Javier volvía a demostrar que quería ser, ese Domingo 7 de abril, verdadero protagonista. Pera en esta oportunidad, la culpa no fue del motor, sino una maniobra desleal de Marquitos Di Palma, que al final resultaría el ganador de la competencia.
La memoria es un recurso que lamentablemente, no siempre es utilizado por el ser humano. En este caso vale ejercitarla para recordar esa instancia clave que, en este triunfo de Marcos, fue la desacertada decisión de las autoridades de no sancionar el toque con el que, a metros de la llegada de la serie, el futuro ganador sacó de la bolsa de Javier Balzano un triunfo que éste ya descontaba, para colocarlo en la suya y apoderarse de la decisiva pole para la final. Un toque por partida doble (el primero lo movió y el segundo lo hizo entrar en trompo) en la parte trasera del chevrolet de Balzano, que parecía fruto de la impotencia por el zarpazo que el corredor de nuestra ciudad le había dado ante un error de Marcos y la imposibilidad posterior del arrecifeño que lo pasó en el veloz curvón.
Por encima de la intención, quedó claro lo arriesgado de la maniobra de Marcos buscando un hueco inexistente y el perjuicio causado al rival. Algo que en muchos casos anteriores fue más que suficiente para una sanción.
¨El coche de Balzano se desacomodó y Marcos, sin intención, buscó el hueco¨ - fue el endeble argumento con que las autoridades justificaron la particular decisión que también extrañó a la mayoría de los pilotos. No se explicó porque la vara de las sanciones cambia de medida de acuerdo a circunstancias y pilotos.
Javier, con sus 33 años cumplidos el día de reyes, no tuvo en esas dos carreras el regalo que se merecía.



