Año 1908. Un inmigrante gallego transitaba por el borde de la plaza Eduardo Costa, cuando Campana aún era pueblo, y recolecta unas bellotas de roble igual a aquellos que nacían silvestres en su terruño natal. Llega a su casa en las cercanías del "Zanjón" y siembra un par de esos frutos en la quinta.
El tiempo pasa y el inmigrante ya no está, pero a la sombra de los arboles por él cultivados van pasando generaciones de descendientes, cientos de ellos y también vecinos que lo identifican como ícono del barrio. Una tormenta abatió uno de los ejemplares cuando ya era gigante, el otro en solitario campea los acontecimientos que a su alrededor suceden desde su copa cada vez más elevada.
Ese progreso incesante convierte en parte del centro urbano al barrio de French y Jacob y parece no haber mas lugar para el roble.
Año 2014, abril junto con las hojas como todos los años, esta vez cae majestuoso testigo del tiempo y de las gentes, sin embargo quedó impreso en la retina de muchos de nosotros y en el paisaje aún lo imaginamos.
Nota: Se trataba de un ejemplar de roble europeo o carvallo (Quercus robur) de la familia botánica de las fagáceas, autóctono de Europa y Asia occidental. Provee de buena madera para muebles y sus bellotas para alimento del ganado.
En condiciones naturales llega a vivir más de 1000 años. Su hoja es símbolo de constancia y fuerza y en nuestro país es símbolo de la Universidad Nacional de la Plata.
Tataranieto forestador



