Trabajé siempre para mi patria poniendo voluntad, no incertidumbre; método no desorden; disciplina, no caos; constancia no improvisación; firmeza, no blandura; magnanimidad, no condescendencia, cuenta la historia que una vez expreso DON MANUEL BELGRANO. Una manifestación que indudablemente nos pone a reflexionar sobre las vivencias pasadas y las actuales. Es que tan solo pensar que alguien ponía su vida por una convicción y no por los bienes materiales que eventualmente pudiera recibir parece más una fantasía épica que una historia real. Pero al parecer, fue así, fueron hombres de esta estirpe, los que mayormente estuvieron a la hora de emancipar la mente de los pobladores de estas tierras, porque allí estaba el mayor y el más arduo trabajo, emancipar la mente y el alma de todos, empezando por la de ellos mismos para luego lograr emancipar a todos y hacerlos personas libres e iguales. A Don Manuel se lo recuerda mayormente por la bandera pero no por sus labores para que la sociedad de aquel entonces progresara hacia la libertad. Y así siempre se recuerda a los hombres que hicieron grande a nuestra patria, por hazañas o hitos, o quizás mitos, pero no por las labores que ejercieron en el pensamiento de la nación. No todas las acciones de los hombres pueden ser acertadas, pero cuando se las hace buscando el verdadero bienestar social, y no encubriendo un individualismo deseoso de poder, lo importante es intentar. Es que de estos intentos buscando la igualdad y la libertad, indudablemente quedaran vestigios que servirán a otros para continuar. Pero con cuidado, porque siempre estarán aquellos que buscarán réditos propios utilizando principios tan nobles; que buscaran generar fanatismos para obtener cuotas de poder y que no dudarán en entregar esos principios a cambio de más poder o estabilidad. En cambio, aquellos hombres, tenían en miras un objetivo cierto y contundente, y para llegar a él no buscaban que otros loaran constantemente en los medios de prensa de la época sus logros o acciones, no entregaban bienes materiales para que sus actitudes sean reconocidas, muy por el contrario caminaban por la fuerza de sus propias piernas, hablaban con sus propias palabras y preparaban constantemente su mente y su alma. Quizás las cosas puedan salir un poco diferentes a como la pensamos, o hasta siquiera logremos ponerlas en marcha, pero allí debe primar la voluntad para seguir intentado; Quizás veamos que si generamos caos, nuestras ideas se propagaran más rápido, pero allí debemos recordar que el orden y la disciplina es la que hara que nuestras acciones perduren como tales en el tiempo; Quizás pensemos que ya no tiene sentido seguir preparándonos y esforzándonos en ser mejores, pero allí deberemos recordar que la improvisación siempre es efímera sino no está avalada con constancia, y quizás, lleguemos a pensar que el camino más fácil sea adular a quien detenta el poder, pero allí debemos recordar, que este país se hará un país y patria solo si actuamos con grandeza. Por ello es hora de que todos reflexionemos si queremos ser grandes...
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