Las calles estuvieron vacías por casi 3 horas, hasta que el pitazo final del arbitro Jonas Eriksson desató el festejo. Más de 1000 vecinos coparon la calle.
Eran las 15.30 cuando el pitazo final del arbitro Jonas Eriksson desató el festejo de todos los hinchas argentinos y en Campana en minutos el centro de la ciudad quedó teñido de celeste y blanco.
Más de 1000 hinchas coparon el centro campanense y desataron un festejo que se extendió por más de una hora. En autos, en bicicletas, en motos ó a pie todos se desahogaron y celebraron la gran victoria ante Suiza, con la promesa firme de volver a festejar el sábado.



