Julio Martinez, delantero de Independiente, obtenía el tanto definitorio para la consagración ante la aguerrida pareja de San Miguel del Monte formada por Ricardo Suarez y Pedro Ibarragoira, a la cual vencieron 30 - 26.
Cuando llegó el abrazo emocionado de su compañero de equipo, el zaguero Flavio Bosoni, la cancha albinegra pareció revivir una de sus jornadas mas trascendentales.
Había quedado atrás el desarrollo del Campeonato Provincial del año 1979 y también tres fechas en las cuales nuestra ciudad fue la sede de tan importante certamen.
Los dos hábiles fuertes pelotaris campanenses que unieron la destreza a la experiencia conquistaron el título. Carlos Echeverría y Luis Blanco, que representaron a la ciudad de Necochea, salieron finalmente subcampeones, teniendo un meritorio desempeño. Además, nuestros aficionados pudieron apreciar las cualidades de Roberto Cornada en la dupla de Morón y Alejandro Rivada por Capital Federal.
En el año 1945 se construyó la hermosa cancha cerrada del Independiente A. Club y el 17 de diciembre de 1972 se sumó la «Bombonerita» del Campana Boat Club, quedando demostrado el sólido respaldo que estas dos prestigiosas entidades le dieron al juego que se fue desarrollando en nuestro medio desde aquella primera cancha para jugar a la pelota vasca, convertida luego en local de cochería en Avda. Mitre y Castelli.
En el año 1951, suma a su título de Campeón Argentino el de Campeón Sudamericano, un hijo de nuestros pagos como Pedro Félix Urouro. Su hermano Armando, también participó de este juego en otro sitio histórico como la desaparecida cancha del Club Pineral.
Excelentes pelotaris compitieron en el rectángulo de los «Albos». Este deporte hace recordar a Quique Torres, el Vasco Altable, el Negro Juarez, Machito Zárate, Miguel «Chacho» Luraschi, por mencionar algunos nombres que vienen a mi memoria en este momento.
Como lo señalara un día de don Benancio Marín al joven Matías Golán, la pelota a paleta nos regaló muchos momentos dignos de ser tenidos en cuenta, como ese título de campeones del Provincial del año 1979.
Don Guerra, presidente en esos momentos de la institución de la Avenida Mitre, el mismo que con su empuje, su amor y trabajo, sumado al respaldo de los socios, permitió que la entidad siguiera creciendo, no podía ocultar su felicidad. Es que Julio Martinez, impecable a la hora de definir y Flavio Bosoni, de excelente tarea como zaguero, hicieron realidad ese anhelo de que el título en juego en esta oportunidad, no solo quedará para los mejores sino también en casa.
Cuando la pequeña pelotita negra dejó de ser castigada en el frontón. Cuando culminaron los festejos y se fueron apagando las luces del sitio competitivo, sentí en aquel instante la misma alegría que toda esa gente, porque este añejo juego merecía por muchos valederos motivos un éxito como el ya señalado.



