El artículo de hoy está dedicado a una persona que, sabemos, les gustan mucho los Dogos de Burdeos o Dogue de Bordeaux (como prefieren llamarlos los franceses), raza que presentaremos a continuación.
Sobre el origen y la historia recaen varias teorías, algunas de ellas plantean que esta raza es tan antigua que su ascendencia puede ser rastreada hasta la época del Imperio Romano, donde los primeros dogos eran utilizados en las guerras y en los espectáculos circenses. Se dice al respecto que en el año 50 a.C. Julio César adopta esta raza en Roma y la denomina ¨Canis Pugnatis o Pugnaces¨, cuya traducción sería ¨perro de combate¨, con el fin de destinarlo al enfrentamiento con osos, toros y otros perros, aunque también estos dogos cumplían la función de custodiar campamentos, armas y tropas. Por aquellos tiempos, se cree que estos animales también se encontraban entre los griegos y los egipcios.
Otros plantean que este tipo de dogo tiene su origen en Francia ya que aproximadamente en el Siglo XIV, en ese país, existían unos perros llamados ¨Alanos¨, considerados como los antecesores del Dogo de Burdeos y del Dogo Alemán. Esta otra teoría se ve reforzada por los estudios del Veterinario Pierre Megnin quien, en su obra ¨El Perro y sus Razas¨, sostiene que el Dogo de Burdeos sería descendiente de los perros a los que llamaban ¨Alanos¨, nombre del pueblo oriental que los introdujo en Francia, principalmente en la región de Aquitania, donde se lo conocía como Alano Veautre o Vautre. El historiador Phebus, Conde de Foix dijo en el siglo XIV en su ¨Libro de Caza¨, que esta raza ¨sostenía su mordedura más fuerte de lo que harían tres lebreles¨, y agrega ¨...tiene la altura de un galgo pero de cabeza grande, labios gruesos y grandes orejas. Son buenos cazadores de oso y jabalí porque los atrapa fuertemente pero son pesados...¨.
Ya en la Edad Media, y extendidos por toda Francia, los dogos dejaron de ser cazadores para cumplir con las funciones de guardia, sobretodo en lo que hacía al cuidado del ganado, debido a que estos dogos, a diferencia de los otros perros pastores, no sólo alejaban a los lobos sino que, por su ferocidad, los atacaban y eliminaban.
En pleno siglo XVII, el Dogo de Burdeos, se consolidó como un perro de moda en Francia, adoptado por la burguesía acomodada y la clase social dirigente para su custodia, situación que resultó nefasta para la raza, ya que la Revolución Francesa de 1789 aniquiló a estos bravos guardianes en unión con sus amos. Aún se conservan algunas anécdotas, que mezclan historia y leyenda, sobre heroicas y asombrosas defensas de castillos y de amos decapitados. Esto los diezmó totalmente, pero los pocos que sobrevivieron fueron tildados por el pueblo de perros feroces de mal carácter y comenzaron a utilizarlos, tal vez por ignorancia o por crueldad, como perro para combates. No sólo debieron pelear entre sí, sino también con lobos y osos como antaño, pero esta vez como espectáculo y por dinero hasta principio del Siglo XX. Muchos aseguraban que el Dogo de Burdeos luchaba como un ¨noble gladiador¨.
Fue en el año 1863, cuando se realiza la Primer Exposición Canina en París, donde el Dogo es presentado y se le da el nombre de Dogo de Burdeos, o mejor dicho, Dogue de Bordeaux (porque anteriormente no se lo denominaba de esta forma), debido a su procedencia bordolesa. En esa época no existía la clasificación por grupos con la que nosotros contamos hoy día, es por ello que fue incluido dentro del grupo de los ¨Mastines y otras Razas de Dogos¨. No se encuentran más referencias sobre esta raza hasta 20 años después donde un ejemplar de Dogo de Burdeos se alza con varias victorias en la Exposición Canina de 1883. Algunos criadores, por aquel entonces, temiendo un empequeñecimiento de la raza, comienzan a cruzarlos con Mastines Ingleses, lo que produjo que las camadas comenzaran a aparecer con una máscara roja o negra en su rostro. Esto trajo como consecuencia una multiplicidad de tipos que retrasó el crecimiento de la raza y estableció la polémica, ya que algunos jueces de exposiciones en un año descalificaban la máscara roja y en el año siguiente descalificaban los perros con máscara negra. Se distinguieron entonces tres tipos diferentes de Dogo de Burdeos: el tipo tolosano, el tipo parisino y el tipo bordolés. En 1910, un Profesor de apellido Kunstler, publicó un detallado estudio sobre la raza con el que pretendió unificar los tipos existentes hasta el momento.
Posteriormente esta raza, que sufrió mucho durante las dos guerras mundiales, hasta el punto de encontrarse en peligro de extinción, después de la guerra de 1939 a 1945 recobró su desarrollo en los años 60.
El primer estándar fue redactado por Pierre Megnin en 1896, y el cuarto y último en 1993.
En lo que hace al temperamento podemos decir que, como antiguo perro de combate, el Dogo de Burdeos es un buen perro guardián, tarea que asume con vigilancia y gran valor, aunque sin agresividad. Es buen compañero, se muestra muy apegado a su amo y es muy afectuoso. Es tranquilo, equilibrado, y muestra un alto grado de respuesta excitativa (reacción). Por lo general, el macho tiene un carácter dominante. Podría decirse que este perro es mucho más simpático de lo que parece.
El Dogo de Burdeos muestra agresividad cuando el ataque es justificado, por ejemplo cuando violan su territorio, ya que tiende a adueñarse rápidamente del lugar que se le asigne. Más allá de que en sus raíces se encuentra la pelea, no es recomendable adiestrarlo como perro de defensa, sino darle un entrenamiento básico que permita una convivencia sana, ya que él no necesita ningún adiestramiento específico para que pueda cumplir con su papel de guardián.
Por lo general es una raza sociable, sobretodo si se lo acostumbra desde cachorro a estar en contacto con otros perros.
Como es recomendable en todas las razas, pero especialmente cuando se trata de este tipo de perros, los dueños deberán asesorarse antes de adquirir un ejemplar de esta raza para poder alcanzar una buena relación cotidiana.
Según el estándar, el tamaño de los machos debe rondar entre los 60 a 68 cm. a la cruz y el de las hembras entre los 58 y 66 cm., también a la cruz, aunque pueden aceptarse 1cm. de menos y 2 cm. de más. En cuanto a su peso, los machos deberán pesar por lo menos 50 Kg. y las hembras 45 Kg.
Si desean comunicarse con nosotros pueden escribirnos a nuestra dirección de correo electrónico.
Centro de Zooterapia Campana
www.zooterapia-campana.com.ar
zooterapia@argentina.com



