Buenos Aires (NA) --(especial para Noticias Argentinas, por Daniel Casal) -- La crudeza de la negociación por la deuda externa llevó al presidente Néstor Kirchner a buscar consensos sociales que respalden con claridad las febriles tratativas que se sucederán durante las próximas semanas.
Sin embargo, gran parte de la sociedad parece desentendida del fondo de esta cuestión a raíz de los serios problemas cotidianos que tiene que sobrellevar la gente, luego del abismo al que cayó en los últimos años.
Por eso sonó descabellada la idea que surcó por algunos funcionarios de impulsar un plebiscito para lograr ese respaldo popular.
La idea que anidó en algunas mentes, ante el endurecimiento en las negociaciones, murió tan rápido como vio la luz pública y el propio presidente fue el encargado de extenderle el certificado de defunción.
Se acercan días difíciles, ya que en menos de quince llega la nueva misión del FMI que debe iniciar la segunda revisión del acuerdo sellado en septiembre pasado.
El día clave siguiente será el 9 de marzo próximo cuando venza el plazo para el pago de algo más de 3.000 millones de pesos que si no haya acuerdo no será de inmediata devolución.
El jefe de Estado no se cansa de repetir que no se hará el pago si no existe el acuerdo, y se sigue tensando la cuerda de la retórica.
Pero, antes de esa fecha mucha agua correrá bajo el puente las negociaciones.
Por empezar, el ministro Roberto Lavagna se reunrira en Miami con el titular del Fondo, Horst K™hler, cuyo futuro como presidente del organismo dependerá en gran parte del destino argentino.
Allí, el ministro le informará que está cerca la designación del sindicato de bancos que renegocia y que no son ciertas las informaciones que indican que se bajaron todas las insituciones.
Es cierto que algunos de la lista inicial no participarán del convite, pero también que hay varios en pie y que no será necesario una nueva convocatoria.
También podría revelarle que está tratando de mejorar la oferta a los acreedores en lo que hace sobre todo al bono atado al crecimiento de la economía.
Este resultó el menos apetecible en el menú inicial de la oferta, pero ante el inesperado crecimiento del país tomó nuevos bríos.
Hay algunos funcionarios del Ministerio de Economía que ven con buenos ojos la posibilidad de aprovechar este crecimiento y la mejor perfomance fiscal para efectuar un pago en efectivo que distienda las negociaciones.
Argumentan que esta mejora en la oferta puede traer adhesiones a la propuesta y neutralizar así el accionar de los temibles ¨fondos buitres¨, al acecho para obtener ganancias en los estrados judiciales.
Pero, la alternativa de destinar una mayor caudal de recursos para el pago de deuda recibe en rechazo frontal en la Casa Rosada, donde se reitera que cualquier excedente fiscal será destinado a paliar necesidades externas.
Lavagna le dirá también al jefe del Fondo que el organismo tiene sus obligaciones en este acuerdo bilatereal, y que están explicita en las metas.
Sucede que Economía reitera que las metas están sobrecumplidas y que las exigencias que aparecieron ahora están mencionadas en la Carta de Intención pero no forman parte de los cumplimientos inmediatos o de primer orden.
Es por este motivo que se considera que a pesar del endurecimiento, el Fondo terminará aprobando las metas de la segunda revisión prevista para marzo.
El tema podría sí complicarse si a lo largo del año no se registran otro tipo de avances. No hay que olvidar que el último acuerdo tiene en realidad una vigencia plena de un año.
Causó sí cierta indignación en el palacio de hacienda la frase del director del Tesoro francés, Jean Pierre Joyet, de que la Argentina ¨debe negociar de buena fe¨.
¨Si hay algo que se está haciendo es precisamente, negociar con buena fe, dentro de las posibilidades reales que tiene el país¨, retrucan en el palacio de Hacienda.
No obstante, pocos horas antes, el canciller del mismo país, Dominique de Villepin, había anticipado en Buenos Aires, el nuevo respaldo de ese país en el seno del Fondo y hasta apareció la extemporánea propuesta de que iba a impulsar a la Argentina para un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Por eso es que, más allá de las presiones internacionales, la próxima votación en el Fondo podría ser similar a la anterior, con algunas abstenciones, pero que termianará en la nueva aprobación, estiman voceros oficiales.
Bajo esta óptica, este paso se dará a pesar de la ofensiva de los ¨halcones¨ de la Casa Blanca y del Fondo, como Condolezza Rice y Anne Krueger.
La número dos del Fondo se ha convertido en la abogada defensora de los acreedores, algo que se ha hecho en el organismo en los últimos tiempos, a pesar de que fue creado hace más de 50 años para socorrer a los países en problemas.
Sin embargo, hay cuestiones políticas que pesan y pueden volver a resultar decisivas a la hora de la votación, como la necesidad política que tiene George Bush de evitar nuevos conflictos en el continente.
Bush considera que la Argentina y Brasil son las vallas naturales en esta parte del mundo destinadas a evitar nuevos conflictos en una zona muy sensible.
Además, está el proyecto del ALCA que se ha metido de lleno en la campaña electoral de los Estados Unidos, ya que Bush quiere avanzar en forma acelerada, mientras que la creciente oposición demócrata piensa desalentar los proyectos de integración.
Por el lado de Europa también hay posiciones políticas, como el nivel de inversiones que tiene aquí varios países y también porque pretenden sellar convenios de asociación comercial con la región.



