Para llegar al conocimiento- necesario pero, ¿ Hasta qué punto? Y ¿ A qué precio?- Una historia árabe cuenta lo siguiente:
Un emperador mandó a llamar a un hombre que pasaba por el más sabio de las tierras conocidas y le pidió que redactara una obra que contuviera los conocimientos esenciales.
El erudito se puso a trabajar y doce años más tarde, le ofreció al monarca una serie completa de volúmenes.
- Es demasiado largo- dijo el emperador Escribe los conocimientos esenciales en un solo volumen.
El hombre obedeció y regresó cuatro o cinco años más tarde, con un volumen.
- Sigue siendo demasiado largo- dijo el emperador - Soy un hombre un hombre ocupado con todos los problemas del imperio. Escribe en unas páginas lo que te parece esencial y tráemelas.
El sabio volvió al trabajo. En dos o tres años consiguió la quintaesencia de sus conocimientos en unas páginas, que le ofreció al monarca. Éste, especialmente ocupado aquel día, le pidió un último esfuerzo: que lo redujera a una sola página.
Varios años de trabajo fueron necesarios para que el hombre consiguiera tamaño esfuerzo, pero al entregarlo al señor recibió por respuesta:
- Sigue siendo demasiado largo. Te propongo que de aquí en más no escribas más. Pon lo esencial de lo que sabes en una sola palabra y cuando lo hayas logrado ven a decírmela que te recompensaré generosamente.
El hombre se retiró a una meseta árida y pensó durante un buen tiempo al cabo del cual pidió una audiencia con el emperador a la sazón, anciano.
¿Has encontrado la palabra?- le preguntó al erudito.
-Sí majestad. La he encontrado
-Acércate, dímela deprisa.
El sabio se acercó al emperador, se inclinó hacía su oreja y murmuró su palabra. el emperador fue el único en oírla y exclamó:
-¡Pero eso yo ya lo sabía!-
Muchas veces nos sucede como al emperador, que requerimos más información y más condensaciones como un vano intento; ya que no podemos unir el conocimiento que de una realidad tenemos con el afecto que nos despierta y no logramos entender nada de lo que nos pasa y nos rodea. Entonces, intelectualizamos mucho pero comprendemos poco...
Lic. Patricia Katz. Lic. Sebastián Terrizzano.
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