El avance creciente del confort en las sociedades modernas da por resultado la aparente simplificación de la vida.
El reinado de las máquinas que nos resuelven la vida, a la larga, nos "desacomoda".
Hay que encontrar el justo equilibrio que permita una vida mejor sin ser víctimas de estos aparatos y tecnologías.
La comodidad extrema desacomoda cuerpo y mente.
El cuerpo es un templo maravilloso y tratarlo como tal implica el uso inteligente del tiempo libre.
Necesitamos el movimiento a la intemperie, descalzos sobre la tierra, el baño de sol, la ropa de fibras naturales, para descargar la estática de las pantallas, activar el sistema parasimpático y neutralizar el stress, nerviosismo, ansiedad, falta de concentración y demás efectos de los campos electromagnéticos de alta frecuencia.
Necesitamos la actividad física enérgica, porque fuimos diseñados como raza para usar y tonificar nuestra musculatura.
Correr o trotar o bailar o correr muebles o limpiar la casa o el jardín, todo vale para desplazar el trasero de la silla.
Y también vale darle tiempo y espacio al Arte en todas sus formas. La música, el canto, la pintura, el teatro, la danza y la poesía podrán "rescatarnos" muy bien de tanta "cibernetización desenfrenada".
Bioqca. Mónica A. Rimoli
Ayurveda



