¿Cómo se desarrolla la intervención?
I. APRENDIZAJE DEL MEDIO: fase de análisis de la situación
En principio hay una fase de observación del medio: ¿cuáles son los principales problemas? No es raro que se desplacen las dificultades reales, en especial los conflictos, a cuestiones menores, más fáciles de abordar, que juegan el rol de pantalla y de lugar donde se instala la fijación. Es importante que la información recogida sea restituida o redistribuida sin restricciones a los miembros de la organización.
El trayecto tiene un tiempo imposible de determinar a priori. Se caracterizará por las reacciones que se suscitarán:
Negativas: por la ambivalencia señalada habrá reacciones de huida y rechazo. El interviniente es percibido como un tercero mediador que hace aportes pero, también es sospechado de intromisión e intrusión. El cliente intenta manipular al interviniente.
Positivas: al mantenerse la autonomía del cliente como finalidad de la intervención.
Los analizadores provocarán el desenmascaramiento y la toma de conciencia colectiva a partir de la cual se espera el surgimiento de capacidades reinstituyentes.
La presencia y el rol del interviniente se modularán según el terreno y la naturaleza de los problemas.
Se realizarán evaluaciones o balances periódicos del proceso.
Desde la perspectiva socioterapéutica se señalarán los procesos defensivos y las manifestaciones de un imaginario engañoso. Se tomarán en cuenta las distintas modalidades de resistencia al cambio y las relaciones entre las estructuras formales e informales. El análisis institucional se centrará en la lógica de dominación que atraviesan la organización, más que las luchas internas por el poder. Se propone un análisis multirreferencial para analizar: lo grupal, lo organizacional, y las significaciones institucionales.
II. EL FIN DE LA INTERVENCIÓN
Se pone fin por acuerdo de las partes o en forma unilateral. Una intervención debe tener un fin o se convierte en parasitismo.
Termina cuando los procesos de cambio han podido emerger. No hay intervención satisfactoria o exitosa, es siempre inacabada.
Consecuencias científicas de la intervención
El cliente se considera propietario de la experiencia y que su divulgación debe contar con su aprobación. Es preferible prever esto desde un comienzo en el contrato inicial.
III. DESMISTIFICACIÓN DE LA INTERVENCIÓN
La intervención propuesta es una práctica de investigación acción con un enfoque clínico, no praxiológico. Su legitimación epistemológica rehabilita los procesos afectivos e imaginarios, habitualmente excluidos por la ortodoxia científica. El enfoque clínico supone entre el sujeto y objeto de investigación la existencia de la implicación y utiliza para su desciframiento un procedimiento hermenéutico, analítico e interpretativo.
¿Cuál es funcionamiento imaginario del cambio?
Toda cuestión es saber si este imaginario va a desembocar en un ritual de un cambio social, que no se encuentra nunca dónde se lo evoca, o en la intención de transformación de los imaginarios individuales colectivos a través de un trabajo de educación y de formación crítica.
Según la visión de Ardoino quien realiza este desarrollo con el objeto de definir el cambio en las intervenciones institucionales: las matrices sociales más determinantes de las relaciones de producción quedan fuera del alcance una intervención. Pero el desarrollo del espíritu crítico, en el nivel de cada uno, como en el de los reagrupamientos orgánicos y de lazos de solidaridad, constituye una adquisición valiosa. Es preciso conservar este objetivo: el análisis de la propia condición, sin confundir este trabajo con otras acepciones de la palabra cambio. La acción política implica otras alternativas, otros lugares y otros medios para su concreción. El desarrollo de este espíritu crítico es algo necesario y posible, una vez podadas ciertas ilusiones.
La intervención es ante todo un trabajo educativo.
Fuente bibliográfica: Jacques Ardoino, "La intervención: ¿Imaginario del cambio o cambio del imaginario" en "LA INTERVENCIÓN INSTITUCIONAL" (Editorial Folios, México, 1981).
Ana Carolina Erregarena
Licenciada en Letras (UBA, 1999)



