Y sí, de vez en cuando nos besa en los labios y nos deja un sabor a victoria, a esperanza, a futuro.
De vez en cuando la vida nos acaricia y nos empuja a seguir creyendo que un mundo mejor y para todos es posible.
Y así nos sentimos el lunes pasado cuando fuimos a ver a Juan Gulfo, el óptico, para contarle que tenemos una alumna de primer año que necesita anteojos porque tiene una miopía preocupante.
Entre Silvana, la Orientadora Social, y yo queríamos negociar un precio que pudiéramos pagar entre las dos … Entonces Juan hizo eso que no puede traducirse en pesos, eso que casi ha dejado de ser costumbre, eso que es pensar desinteresadamente en el otro. Altruísmo le dicen.
"Volvé a la tarde" me dijo Juan. Y a la tarde de ese mismo lunes (fatídico para muchos de nosotros) me dio los anteojos para una de nuestras alumnitas. Una alumnita de las que no aportan votos, ni es una futura consumidora de anteojos suntuosos, ni una posible influyente en negocios florecientes. Una alumna de las tantas que no aportarán ningún rédito económico a esta sociedad que sólo piensa en ganancias monetarias. Una alumna para quién este gesto vale más que millones de pesos; gesto que la impulsará a ser más buena todavía.
Y sí, Juan nos donó las lentes porque sí nomás. De puro bueno que es nomás. Por pura solidaridad, nomás. Y si Juan hubiera visto el abrazo de alegría tan grande que nos dio Lucy, también hubiera sentido que de vez en cuando la vida…está tan bonita.
Para Juan Gulfo
Lo más lindo que nos pasó ese lunes.
Irene Mazo
DNI 14.280.529



