El lunes se cumplieron 19 años de aquel 25 de enero de 1997, día en que el fotógrafo José Luis Cabezas fue asesinado por una banda mixta de policías y delincuentes. El asesinato del reportero gráfico, fue un caso que marcó la sociedad argentina y el mundo de los medios, para siempre. Hubo actos en todo el país en orden de no olvidarlo y rendirle homenaje.
(Por Camila Marina Gómez) Eran las 4:30 del sábado 25 de enero de 1997. Oscar Andreani, conocido empresario, disfrutaba su cumpleaños, el último cumpleaños que festejaría hasta dentro de 10 años después. Los invitados eran más de 200, todos los años, el festejo de Andreani era uno de los eventos del verano. Los vecinos de Pinamar se preparan para la gran noche de los fuegos de artificio del desfile de Roberto Giordano.
Andreani disfrutaba al máximo mientras esperaba la llegada del basquetbolista "Magic" Johnson. Y José Luis Cabezas, el reportero gráfico de la revista Noticias, levantaba su cámara Nikon F-4 para hacer la última foto de su vida.
El fotógrafo había llegado al cumpleaños de Andreani a las 23:40 junto con el periodista Gabriel Michi. Dejaron el Ford Fiesta blanco, patente AUD396, a 100 metros de la puerta lateral de la casa. Michi estuvo en lo de Andreani hasta las 4 de la mañana, luego se fue al departamento que la Revista Noticias alquilaba en la Avenida Bunge, con Carlos Alfano, fotógrafo de la revista Para Ti, quien lo llevó al lugar.
A las 5 de la mañana José Luis Cabezas decidió que era hora de volver a su casa. Aparte de Candela, su hija de cinco meses, lo esperaban Juan Ignacio y María Agustina, los hijos de su primer matrimonio. También ese mismo día habían llegado a la casa de Gabriel Michi tres amigos para festejar el cumpleaños del periodista, el cual iba a ser al día siguiente.
A las 5:10, Cabezas se despidió del fotógrafo Eduardo Lerke, de la revista Caras. Salió a la calle por la puerta principal y hasta allí lo acompañó Marcelo, productor del programa radial de Juan Alberto Badía. Diana, quien vivía a cuarenta metros de la puerta lateral de la mansión de Oscar Andreani, esa noche se convirtió en una testigo clave en el caso. A un costado de su propiedad, se encontraba estacionado un Fiat Uno blanco de cinco puertas.
En el interior del Fiat (que estaba chocado en su frente) había dos hombres. Diana ingresó a su casa y su madre le dijo que esos hombres estaban ahí dese las 0:30. En realidad, los hombres eran tres, uno de ellos –que tenía una campera de cuero negra- recorría la calle en donde estaba estacionado el auto alquilado por la revista para la cual trabajaba Cabezas. Los hombres se reemplazaban entre sí y se intercambiaban la campera. Diana, de pronto, decidió salir, golpeó la ventanilla del conductor y un hombre gordo de 1,80 de estatura salió del auto.
-¿Qué hacen acá? ¿Ustedes quiénes son?"
-Somos custodios."
-¿Custodios de quién?"
-Ya te vas a enterar."
El hombre sólo se rió y llamó a su compañero que estaba haciendo guardia. Diana cruzó y le contó todo lo ocurrido al custodio de la fiesta de Andreani. El guardia salió a su encuentro y habló con los hombres del auto. Luego volvió para prevenir a Diana:
-Métase adentro que lo que pasa acá es muy raro.
-Si ustedes no llaman a la policía, la llamo yo".
-Deje, nosotros nos encargamos".
Según Diana, a 30 metros, sobre la otra calle, aguardaba un Duna blanco con más sujetos.
El martes por la noche, después de los tres nuevos identikits que aportó Diana a la causa, reconoció, entre mil fotos de prontuario, a uno de los hombres que vio y que estaba como acompañante en el Fiat en cuatro de las imágenes.
LA FOTO QUE LE COSTÓ LA VIDA
El 16 de febrero de 1996, Cristina Cabezas simuló ser tan sólo una turista más en las playas de Pinamar. Su esposo, José Luis, simuló hacerle fotos con su cámara, pero el objetivo no era la madre de su hija Candela. Metros detrás de Cristina, caminaba el empresario Alfredo Yabrán, junto a su mujer, María Cristina Pérez. El torso de Yabrán, quien nadie lograba fotografiar, estaba desnudo y vestía una bermuda blanca con rayas cruzadas color bordó.
Fue así como José Luis Cabezas la foto del poderoso empresario de la década menemista que le costó la vida, y que vio la luz el 3 de marzo de aquel año cuando la revista Noticias la publicó en su tapa. Poco menos de un año después, el fotógrafo fue encontrado sin vida en una cava en General Madariaga, hecho del que hoy se cumplen 19 años.
El rostro de Yabrán era un bien preciado para todos los medios de comunicación desde el 25 de agosto de 1995, cuando el por entonces ministro de Economía Domingo Cavallo acusó al empresario de ser "jefe de una mafia enquistada en el poder".
"No sé si es Yabrán, pero por las fotos que tenemos me da la sensación. Fijate vos que con tu ojo de fotógrafo quizás lo reconoces", le dijo Gabriel Michi, su compañero de trabajo, a José Luis Cabezas aquel 15 de febrero de 1996.
"Sí, es él", respondió José Luis, tras haberse acercado unos metros al balneario de Pinamar donde Alfredo Yabrán comenzaba sus vacaciones.
El equipo de periodistas de la revista Noticias volvió al estacionamiento donde estaba el auto que habían alquilado. Cabezas sacó su cámara y, mientras su compañero le hacía de trípode para sostener el teleobjetivo, comenzó a documentar el momento. Primero fue foto, fueron dos, tres, y así. Yabrán tomaba sol en una reposera, con un perro al lado, en el balneario Marbella.
"Teníamos información sobre Yabrán desde hacía bastante tiempo. Y nuestros contactos en Pinamar que nos avisaron cuando él llegó a la playa", expresó Gabriel Michi. "Con José Luis hicimos una guardia primero frente a su casa. Y ese mismo día, el 15 de febrero, por la tarde pasamos por el balneario que por entonces se llamaba Marbella".
Luego de conseguir las primeras fotos, se instalaron en un balneario contiguo del de Yabrán, y utilizaron por primera vez la estrategia del "falso turista".
"Lo vemos que viene caminando para el lugar donde estábamos nosotros. Pasa y sigue. A los pocos metros vuelve, y ahí me puse en pose, como que José Luis me sacaba la foto a mí, pero en realidad le estaba sacando a Yabrán", recuerda Michi.
Al día siguiente, con la intención de hacer más imágenes, Michi y Cabezas alquilaron una carpa cerca del empresario. "Nos quedamos todo el día y alrededor de las 16 lo vemos pasar caminado. Estaba con su mujer. Iban hacia el norte de Pinamar".
Cuando Yabrán volvió caminando junto a su esposa, fue Cristina Cabezas la que simuló ser turista, mientras José Luis hacía su trabajo de fotógrafo.
"Yabrán ataca de nuevo", tituló Noticias en su tapa del 5 de marzo de 1996. La imagen de Cabezas acompañaba una investigación escrita por Michi donde revelaba los negocios del empresario en Pinamar.
El resto, es una historia lamentablemente conocida: Cabezas fue asesinado el 25 de enero de 1997. Había recibido varias amenazas de muerte durante todo 1996.
"Sabíamos que la foto le había molestado. Hay versiones que dicen que los custodios recibieron algún tipo de reprimenda y que después fueron reincorporados", dijo Michi.
Alfredo Yabrán fue investigado por la Justicia como autor intelectual del crimen, pero nunca se enfrentó ante un juez: se suicidó el 20 de mayo de 1998.
¿Y los culpables? ¿Qué pasó con los condenados?
Pese a que todos recibieron perpetua, ninguno está preso. Sólo cumplieron entre 8 y 10 años de prisión.
A 19 años del asesinato de su hermano, Gladys publicó una carta en la revista La Garganta Poderosa en la que se lamenta de que los asesinos del fotógrafo de la revista Noticias estén libres. ¿Dónde está cada uno de ellos hoy en día?
"Los acusados por tu asesinato, Sergio Cammaratta y Héctor Retana, ya están muertos, mientras que los otros, Gustavo Prellezo, Gregorio Ríos, Aníbal Luna, Horacio Braga, José Luis Auge y Sergio González, ya están todos libres, los hijos de puta", expresa Gladys en su mensaje.
LOS ASESINOS
Sólo uno de los condenados vivos cuenta actualmente con prisión efectiva: el ex policía Aníbal Luna. Junto a Sergio Camaratta, otro de los condenados perteneciente a las fuerzas de seguridad, había obtenido su libertad en 2006 beneficiado por la Ley del 2X1, pero ambos tuvieron que volver tras las rejas cuando se determinó que debían completar la condena. Luna aún permanece preso en el penal de Dolores, mientras que Camaratta falleció allí en abril del 2015 víctima de un cáncer.
Gustavo Prellezo, por su parte, actualmente cuenta con prisión domiciliaria. "La mentira impresiona, pero la realidad siempre vence. En poco tiempo más llegaré a 19 años preso ininterrumpidamente. Soy el único que ha cumplido tanto detenido", lamentó Prellezo. En la actualidad vive con sus padres en su casa de Los Hornos.
El ex policía bonaerense, condenado a prisión perpetua por el homicidio, recibió el beneficio de la prisión domiciliaria en septiembre del 2010 por razones de salud. Estudio computación mientras estaba en la cárcel.
El ex comisario Alberto Gómez quedó libre en el 2013. Actualmente vive en libertad luego de haber cumplido su condena, acortada por el 2X1. Antes, había permanecido bajo prisión domiciliaria en su casa de Valeria del Mar junto a su esposa.
EL DESTINO DE LOS "HORNEROS"
El que regresó tras las rejas recientemente es Sergio González. Integrante de la banda criminal Los Horneros y también condenado a prisión perpetua por el asesinato, había logrado la libertad condicional en 2005, también por la Ley que benefició a tantos delincuentes, la Ley del 2X1.
Pero en marzo del 2015 fue detenido acusado de formar parte de una banda narco que fabricaba drogas de diseño en una casa de Olivos para venderlas en fiestas electrónicas. En su posesión, se encontraron una escopeta calibre 12 modelo 5500 MK2, un revólver calibre 38 y municiones.
Horacio Braga, compañero de González, otro beneficiado de la Ley 2×1. Pertenecía a la banda de Los Horneros y condenado a 18 años de prisión por el crimen de Cabezas. Su liberación, en enero de 2007. Para poder salir de la cárcel, pagó una fianza de 20.000 pesos.
También integrante de Los Horneros, José Luis Auge puso de por medio la misma cantidad de dinero para obtener la libertad en el 2004. Sin embargo, volvió tras las rejas al infringir las condiciones de su libertad condicional y, en el 2011, se le otorgó la posibilidad de contar con salidas transitorias de la cárcel, luego de que el prisionero expresara "la necesidad de afianzar vínculos familiares".
Héctor Retana, el tercer "Hornero" condenado por el crimen, murió en el penal de Olmos cumpliendo una condena a prisión de por vida.
Gregorio Ríos, jefe de custodios de Yabrán, está en libertad desde el 2013.



