Dice la leyenda que a cierto monje amargado se le apareció un ángel con un espejo y le dijo: ¨Este espejo es como el mundo, que nos devuelve la imagen que le ofrecernos. Sonríe. y el mundo te sonreirá¨.
El consejo era y es oportuno, pero ¿basta con sonreír? ¿Puede lograrse una alegría constante, que permita siempre ver la vida con optimismo?
Por otra parte, la digestión no se efectúa tan bien si nos aflige un pesar; y sabido es que con frecuencia, cuando las personas se hallan afectadas por un gran dolor moral, su estómago no suele retener los alimentos, o si los retiene, no puede digerirlos.
Cuando la aflicción es muy grande, llega a ser imposible ingerir ni aun siquiera sustancias líquidas. Y de conciliar el sueño ni hablar.
Pero las Escrituras nos exhortan a practicar el gozo y la alegría: ¨el corazón alegre constituye un buen remedio¨, dice, y añade, ¨hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate¨, y ¨el espíritu triste seca los huesos¨ (Proverbios 15:13; 17:22).
Por encima de la risa y la alegría de un momento, está la verdadera felicidad, la confiada serenidad de espíritu que sabe ver siempre el lado bueno de las cosas; y ésta, no depende de nuestros sentimientos ni de nuestras situaciones particulares. Es, simplemente, el resultado de creer que nada puede ocurrirnos que no podamos afrontar o resolver con la ayuda de Dios.
Hay cosas por las cuales es fácil agradecer de inmediato. Otras, en cambio, nos resultan dificiles. En su voluntad está que demos ¨gracias por todo¨. El prometió no desamparamos ni dejarnos (Hebreos 13:5). Si alguna crisis permite en nuestra vida es porque sabe que de alguna manera redundará para nuestro bien.
Si buscamos en nuestro presente. y aun si volvemos los ojos a nuestro pasado, encontraremos muchísimos motivos para agradecer a Dios. y a la gente, por su intervención en nuestras vidas.
En un momento de mi vida estaba muy mal, pero cuando me entere del amor que Dios nos tiene, puse mi Fe en Cristo y no solo perdonó mis pecados sino que me enseñó a perdonar a los demas, y ya no fui mas preso del rencor, ira o tristeza, empecé a ser agradecido.
Es pues, estar ¨siempre gozosos¨, vivir cada día con gratitud y con alegría, aceptando la provisión de la promesa divina: ¨No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fortaleza¨ (Nehemías 8:10).
Amiga, amigo mío, vivir agradecidos es el secreto de la felicidad. Es la respuesta del hombre que entiende que Dios es amor, y que no puede negarse a sí mismo. Si ya nos ha dado a Jesucristo, ¿cómo nos va a negar las demás cosas? Bien podemos dar gracias.
Bien podemos estar siempre gozosos. Hemos recibido el Don más grande de todos.
Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de Nuestro Señor Jesucristo. 1 Cor. 15:57, Amén.
¡Hasta la Próxima semana! ¡Dios te bendiga! ………Luis Rodas.
Pastor Carlos Del Ré E-mail: Ueacampana1@delta.com.ar Tel: 422452, 427296, 423716



