Los alimentos nos acompañan a lo largo de toda la vida, pueden evocarnos momentos de felicidad, como también situaciones poco agradables.
Alimentarse implica crecer, desarrollarse, cuidarse, está profundamente ligado al afecto.
Por estilos de vida poco cuidadosos, desordenados o acelerados, que a veces nos toca vivir, sólo damos importancia al alimento cuando enfermamos, o sino lo tenemos en cuenta de manera obsesiva para no ¨estar gordos¨ y se distorsiona aún más cual es el objeto de alimentarnos.
Entre todas las situaciones que le toca vivir al adolescente (que son muchas) le ocurre que el cuerpo le crece a veces desproporcionado tanto en volumen como en alto, le es difícil adaptarse a esos cambios, especialmente cuando no es paralelo a un crecimiento interno.
No hay que olvidarse que, en esta etapa, el crecimiento físico está regido principalmente por procesos hormonales. Si a esto le sumamos la charlatanería que existe a nivel alimentario y la consecuente falta de información, al adolescentes,que de por si, es más vulnerable a los cambios (porque justamente está cambiando todo su físico, sus emociones, y está buscando un nuevo lugar en el mundo) se ve expuesto aún mas a la posibilidad de confundirse con respecto a qué comer.
También puede ocurrir que una manera de enfrentarse o acercarse a sus padres sea comiendo o no comiendo, puede también que trate de conseguir un cuerpo irreal, sin darse cuenta cual es el que tiene (tanto en hombres como en mujeres) lo que los lleva a no comer por varios días. Suele suceder que coman a escondidas lo que ¨supuestamente engorda¨, o se comprometan con tratamientos irrealizables o que recurran al gimnasio compulsivamente para lograr cambios mágicos.
¿Qué sucede cuando se acerca un cumpleaños con fiesta y tiene que entrar la ropa comprada dos talles más chicos? y ¿Qué sucede después de la fiesta?
Para evitar consecuencias no deseadas es conveniente el apoyo adecuado de la familia (revisando cada uno de ellos sus conductas) y si es necesario la consulta con el especialista para estar correctamente informado y reordenar la calidad y cantidad de alimentos según las necesidades del caso.
Licenciada Nora Pin
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