Cuando hablamos de LIDERAZGO desde la mirada del "Coaching Ontológico" no hablamos exclusivamente de CEOS que conducen exitosas empresas y una gran cantidad de personas, de mandatarios o dirigentes sociales, de estrellas de cine o personas que transformaron para siempre algunos paradigmas de la humanidad.
Cuando hablamos de "LIDERAZGO PERSONAL" hablamos de POSIBILIDAD, de posibilidad de aplicar ciertas capacidades o atributos en la esfera de lo "PERSONAL".
Nos referimos concretamente a la capacidad del SER humano de CONCEBIRSE y REPRESENTARSE a sí mismo como LIBRE y RESPONSABLE, competente para establecer una visión DE QUIÉN y CÓMO desea SER y de elaborar un plan o estrategia particular y única para alcanzarlo.
En otras palabras de elegir su ENTORNO, CONDUCTAS, VALORES y CREENCIAS más allá de lo que la cultura que lo abarca.
El liderazgo generalmente no sucede naturalmente, no es un atributo que se trae a la vida desde la concepción. El liderazgo en general y el personal particularmente ES UN PROCESO QUE SE APRENDE. El hombre nació para ser líder, es su naturaleza, pero eso no significa que nació líder. Significa que nació con todos los talentos, capacidades y condiciones necesarios PARA DESARROLLAR EL LIDERAZGO y que nació con un deseo muy íntimo de dirigir, de construir y de superar los problemas de la vida.
Cada uno tiene en sí todo el potencial para desplegar su liderazgo personal. Aquellos que descubren las riquezas que la vida les ofrece, aquellos que perciben las oportunidades que les rodean, son quienes han osado utilizar su potencial. El liderazgo no es creado por las situaciones, sino por la respuesta del hombre a las situaciones.
Convertirte en líder de tu propia vida es un acto de valentía y tesón, implica salir de la ZONA DE CONFORT en la que solemos ubicarnos para atravesar (zona de pánico) espacios de incertidumbre y aprendizaje donde dejamos de responsabilizar a los otros por todo lo que sucede en nuestras vidas y comenzamos a hacernos cargo de nosotros y de cómo impactamos en la vida de los demás. Salimos del rol de víctima, de lamentarnos y echar culpas para permitirnos probar, experimentar y fallar, para ser responsables, protagonistas y para encontrar en cada obstáculo la posibilidad de un nuevo aprendizaje o sea para convertirnos en perpetuos APRENDICES.
El liderazgo personal tiene un precio y este se paga a corto plazo, pero también tiene formidables recompensas que se obtienen a mediano y largo plazo tales como LA LIBERTAD, EL AUTOCONOCIMIENTO, LA AUTOVALORACION, LA CONFIANZA PERSONAL, RELACIONES PODEROSAS Y RESULTADOS EXTRAORDINARIOS en las distintas áreas de nuestras vidas.
PCC Claudia Elizabeth Agüero
Coach Ontológico Profesional - Máster en Coaching y PNL - Coach Ejecutivo
Profesional acreditado por la Internacional Coaching Federación
Capacitador UTNRD área de Extensión Universitaria
claudiaaguerocoach @gmail.com



