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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 10/abr/2016 de La Auténtica Defensa.

John M. Keynes:
A ochenta años de su teoría general
Ideas y opiniones de Freddy Gulin




Su teoría del equilibrio del subempleo ya no es aceptada por la mayoría de los economistas, pero la crisis del 2008 -2009 lo rehabilita. El colapso desacredito la versión que señala que la economía se autoajusta.

En febrero del año de 1936, la obra más destacada de John M. Kynes, "La teoría general del empleo, el interés y el dinero", transformó la economía y la formulación de políticas económicas.

Ochenta años más tarde se plantea la siguiente pregunta. ¿Se mantiene aun viva la teoría de Keynes?.

Dos elementos del legado de Keynes parecen estar asegurados, en primer lugar, él inventó la macroeconomía (la teoría de la producción en su conjunto), denominó a su teoría con la palabra "general" para distinguirla de la teoría prekeynesiana, que asumía un nivel único de producción "el pleno empleo".

Al mostrar como la economía podría permanecer atrapada en un equilibrio de "subempleo", Keynes desafíó la idea central de la economía ortodoxa de su tiempo, que indicaba que los mercados de todas las materias primas (incluyéndose entre ellas a la mano de obra) se equilibran de forma simultánea y automática mediante los precios.

Y también implicó una nueva dimensión en la formulación de políticas: "Los gobiernos pueden tener la necesidad de incurrir en déficit para mantener el PLENO EMPLEO".

La "Teoría General" de Keynes aun está ampliamente presente en los libros de textos de economía y dan forma a la "macroeconómica". Incluso aquellos que insisten en que las economías de mercado gravitan hacia el pleno empleo; se ven obligados a defender su posición dentro del marco teórico que Keynes creo.

Los directores de los Bancos Centrales ajustan las tasas de interés para garantizar un equilibrio entre la demanda y la oferta total, ya que gracias a Keynes se sabe que el equilibrio podría no producirse de manera automática.

El segundo gran legado de Keynes es la noción de que los gobiernos pueden y deben prevenir las depresiones.

La aceptación generalizada de este punto de vista se puede ver en la diferencia entre la fuerte respuesta al colapso ocurrido durante el periodo 2008-2009 y la reacción pasiva que se dio en la "Gran Depresión" del los años 1929-1932.

Tal como lo dijo el premio Nobel en ciencias económicas Robert Lucas (1995): "Por haber desarrollado y aplicado la hipótesis de expectativas racionales para luego haber transformado el análisis macroeconómico y profundizado nuestra comprensión de la política económica", siendo contrario a Keynes; admitió en el año 2008: "Supongo que en la trinchera todo el mundo es keynesiano". Habiendó dicho estos conceptos, se debe indicar que la teoría del equilibrio del "subempleo" de Keynes ya no es aceptada por la mayoría de los economistas y de los formuladores de políticas.

La crisis financiera mundial del los años 2008-2009 así lo confirma. El colapso desacredito la versión más extrema del enfoque que señala que la economía se autoajusta óptimamente, sin embargo no restauro el prestigio del enfoque keynesiano. Sin lugar a dudas, fueron las medidas keynesianas las que detuvieron el desplazamiento a la baja de la economía mundial. Sin embargo también cargaron a los gobiernos con grandes déficit, que pronto llegaron a ser vistos como obstáculos para la recuperación "lo contrario de lo que Keynes enseño"; ya que aún cuando el desempleo aun era elevado, lo gobiernos volvieron a la ortodoxia prekeynesiana recortando el gastos para reducir sus déficit, socavando la recuperación económica.

Hay tres razones principales para este retroceso. En primer lugar, nunca se invalido completamente la creencia en el poder que tienen los precios dentro de una economía capitalista para equilibrar el mercado laboral, por lo tanto la mayoría de los economistas llegaron a considerar que la persistencia del desempleo era una circunstancia extraordinaria que surge solo cuando las cosas van muy mal, y que ciertamente no es el estado normal de las economía de mercado. El rechazo al concepto de incertidumbre radical de Keynes se encontraba en el corazón de esta reversión hacia el pensamiento prekeynesiano.

En segundo lugar las políticas keynesianas de posguerra sobre la "gestión de la demanda", a las cuales se otorgo el merito de haber producido el gran auge posterior a 1945, se encontraron con problemas de inflación a finales de la década del año 1960. A partir de la década del 60 y hasta la del 70, se intento aplicar esta política de ingresos en muchos países. A lo sumo, se lograron éxitos temporales pero las políticas siempre fallaron.

Milton Friedman proporciona una razón que cuadra con el creciente desencanto respecto a los controles de precios y salarios, que reafirmo el punto de vista pre keynesiano sobre cómo funcionan las economías de mercado. La inflación, dijo Friedman, se debió a los intentos de los gobiernos keynesianos por obligar a reducir el desempleo por debajo de su tasa natural. De este modo renació la vieja ortodoxia: el objetivo de abandonar el "pleno empleo" buscando un objetivo de "baja inflación", permitiendo el "aumento del desempleo" o lo que es lo mismo "dejar que por si el desempleo busque su tasa natural", fuera la que fuese.

Con este equipo de navegación defectuoso los políticos tuvieron que navegar a "todos a vapor" para enfrentar los témpanos de los años 2008-2009.

Controlar los mercados financieros a favor de los intereses de la justicia social y el pleno empleo se asienta directamente en la tradición keynesiana.

Fuente: Proyect Syndicate 2015 -Robert Skidelsky (Miembro de la Cámara de los Lores - Profesor Emérito de Economía Política en la Universidad de Warwick.


 
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