En una conversación entre dos personas, el coach y el cliente de aproximadamente 45 minutos y una hora. Durante esa conversación, el coach realiza preguntas al cliente.
En esas sesiones se crea un espacio donde el cliente se siente seguro y optimista respecto a sus posibilidades, con energías y de ganas para realizarlos cambios necesarios a fin de concretar su meta.
El cliente se siente embriagado de claridad mental para identificar qué es lo que quiere. Decidir qué desea, merece y desea conseguir.
Durante esa conversación y posiblemente futuras va descubriendo y apropiándose de los recursos que necesita para conseguir tus metas, ya sea entre tus propios recursos y fortalezas o acudiendo a recursos externos que estén a tu alcance. Superas obstáculos y buscas caminos nuevos si alguno está bloqueado.
El coaching se basa en la premisa de que el cliente (la persona) es quien cuenta con la mayor y mejor información para resolver las situaciones que desea enfrentar, de ahí que, durante las sesiones, el coach no enseña, no indica ni proporciona una receta o solución a su cliente, sino que ayuda a que el obtenga un aprendizaje más profundo sobre sí mismo.
El coach, durante las sesiones, explora, hace preguntas, invita respetuosamente a su cliente a desafiar sus modelos mentales para desarrollar en él una nueva mirada o un nuevo observador de la realidad.
Ese cambio de observador de la realidad permite que el cliente descubra y genere nuevas acciones para obtener los resultados esperados.
A partir de esos cambios el cliente o coachee GENERA UN PLAN DE ACCIONES QUE LO CONDUCEN A NUEVOS RESULTADOS PUES EL COACHING SIN ACCIONES NO PRODUCE AVANCES.
PCC Claudia Elizabeth Agüero



