Habría que evitar la proliferación del vector transmisor del Dengue, el Zika y la chikungunya
Luego de las intensas lluvias que cayeron en nuestra ciudad y en zonas aledañas, que afectó el Litoral y gran parte de la provincia de Buenos Aires; no sería ilógico emprender un plan de fumigación de los espacios públicos, dado que el mosquito es uno de los vectores de proliferación de tres enfermedades endémicas: Zika, Dengue y Chikungunya.
El dengue es una enfermedad viral que se transmite por la picadura del mosquito Aedes aegypti infectado por alguno de los tipos de la patología. Para evitar la cría del mosquito, es necesario que no quede agua depositada en recipientes en al patio o dentro de la casa. Si no se atiende a tiempo puede causar la muerte.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el virus del zika ya está presente en 24 países y el continente americano es largamente el más afectado y teme que el brote del virus afecte entre tres y cuatro millones de personas en América este año, que la transforma en una emergencia sanitaria de alcance internacional.
El Aedes Aegypti, la especie de mosquito transmisor de estas tres enfermedades, realiza varias ingestas de sangre en un ciclo gonotrófrico, como así también requieren de diez días para completar el ciclo. Esta característica es la que lo hace sumamente peligroso como agente transmisor de enfermedades.
Las principales armas elegidas a la hora de fumigar son los piretroides, que son moléculas con actividad insecticida que son bien tolerados por plantas de jardines, animales domésticos y también por seres humanos. Es actualmente la herramienta más importante en el combate del mosquito en espacios públicos y en ambientes hogareño. Sus cualidades son su alto poder de volteo y su baja contraindicación en la salud del hombre.
Expertos afirman que la fumigación puede hacerse en ciclos, cada siete días, cuando existe compromiso epidemiológico. Estos tratamientos no tienen acción residual.



