En la presente columna, continuamos acercando al lector -específicamente perteneciente al ámbito educativo- el abordaje que la escritora Andrea Blanqué efectúa con respecto a una serie de films, cuya temática central es la Educación y sus problemáticas actuales. Dice puntualmente Andrea Blanqué:
UN BUEN PROFESOR. De todos estos títulos (refiriéndose a los films mencionados en la columna del domingo pasado), el film que más se acerca al documental es la película francesa "Entre los muros". Pero no lo es: cuenta una historia, (aunque no lineal); hay personajes definidos, y surge de un texto literario: el que escribió el profesor Bégaudeau basándose en su propia experiencia. El libro fue llevado al cine con el curioso aliciente de que el actor que interpreta al profesor es el propio Bégaudeau, y que los actores que interpretan a los estudiantes no son actores profesionales, sino estudiantes en la vida real: africanos, marroquíes, argelinos, chinos, caribeños y franceses de varias generaciones o de primera generación.
El título de la película señala a dónde apunta: la clase, entre los muros, es un microcosmos único e irrepetible, pero a la vez reproduce a la sociedad, en este caso, la periferia de París, cruzada por conflictos multiculturales y con una gran interrogante sobre su futuro.
El profesor no es un héroe, es un ser humano. Cualquier docente puede reconocer en él a un buen profesor: es ameno, sus clases son didácticas, se adapta a la realidad del grupo. Cuando el profesor de Historia le propone hacer un trabajo conjunto sobre Voltaire, por ejemplo, él no acepta, dado que ese texto está a años luz de la realidad de sus discípulos. Elige otro tipo de texto, nada menos que "El diario de Anna Frank". Y sobre todo es dialéctico. Sus clases son un ida y vuelta, jamás subestima a sus alumnos: sabe que pese a las dificultades culturales y de expresión hay en ellos un potencial enorme que busca sacar afuera. Los escucha atentamente y sus respuestas lo sorprenden y descolocan. Parte de la base de que todos son inteligentes y de que todos pueden aprender, nada menos que lengua y literatura, francés, el idioma oficial que tal vez muchos de los chicos detesten en su fuero íntimo. Para ello elabora estrategias creativas: a partir de "El diario de Anna Frank" los induce a hacer autorretratos. Los chicos escriben y se escuchan, pero tienen terror de que los demás se burlen de ellos: la autoestima de esos jóvenes está por los suelos. Lo cual también se manifiesta en una gran agresividad.
Pero aun así, un profesor con una enorme vocación, buena formación, con carisma y paciencia, a menudo sufre y fracasa. E incluso se equivoca. También muchos chicos sufren y fracasan. El mundo ha cambiado, el aula también. Después del 68, la autoridad en los ámbitos educativos se ha desdibujado, la reivindicación de la libertad ha sustraído los límites, las fronteras. La disciplina necesaria para el proceso de aprendizaje se ha desvanecido. A ello hay que sumar otras cuestiones que han modificado las reglas del juego: la desintegración de la familia modélica, donde los padres, tan lejos de sus hijos, los abandonan a su suerte, o los sobreprotegen para compensar la marginación, lo cual es paradójico.
En "Entre los muros" el profesor tiene alumnos maravillosos, como el chico chino que pese a las dificultades de lenguaje, asimila como una esponja y siempre sonríe. Tiene alumnos llenos de espiritualidad que entran en cortocircuito con el sistema, como Soulimane, el chico de Malí que es expulsado a otro liceo. Y tiene a Esmeralda, musulmana, la enfant terrible de la clase, cuya agresividad no impide que sea una alumna brillante y lea a Platón por su cuenta. Y también tiene a los derrotados: la última escena en que, a fin de año, en el aula vacía, una chica negra le confiesa al profesor que ese año no ha entendido nada, y que abandonará los estudios, demuestra cómo este modelo de educación expulsa a quienes no tienen la capacidad de convivir entre el caos y unas extrañas reglas de juego.
Ana Carolina Erregarena
Licenciada en Letras (UBA, 1999)
Profesora de Enseñanza Media y Superior en Letras (UBA, 2002)



