¿Quién no se acuerda dela película homónima, basada en el romance de Emily Bronte, escrito en 1847, Cumbres Borrascosas?
Todo giraba alrededor de una familia muy complicada, su entorno directo y la herencia maldita de una propiedad costosa, escenario de la infelicidad. El amor de Catherine y Hareton, finalmente, logra liberar los fantasmas del pasado.
El poder corrompe, lo sabe un niño de seis años. Sin embargo, buscamos ilusionarnos con la utopía de un buen samaritano que nos gobierne. La literatura y la dramaturgia tienen el don de mostrar en pequeño, lo que ocurre a lo grande. El mensaje es el mismo a través de los tiempos, el amor todo lo puede. Y el amor a la patria es una de las formas menos cultivadas de amor. Confieso que es una palabra que hasta me cuesta escribir, por lo devaluada que está. La hemos salpicado con restos de tuco, barro y sangre.
Ahora todos se aman locamente, por cinco minutos, cuando el verdadero amor es fortaleza en la constancia.
El dicho afirma, todos los caminos llevan a Roma. "El Panóptico" cree: todos los caminos llevan al Amor. Es el único sentimiento que neutraliza el veneno del poder y nos ilumina por completo.



