Como parte de las actividades previstas, hoy se sumarán formalmente al cuerpo activo tres cadetes y seis aspirantes. Por la mañana se depositará la tradicional ofrenda floral a los bomberos fallecidos en el cementerio local. Y al mediodía será el acto en el Cuartel de la calle Colón.
Ya cayó el sol hace rato, el frío arrecia, y se escucha el rechinar del mástil que preside la vereda de la calle Colón al 300: un integrante del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Campana está arriando la bandera argentina que fuera izada temprano por la mañana. Llega una Unidad de Rescate, mal llamada ambulancia. Viene de asistir y trasladar hasta al hospital a una embarazada que sufrió un desmayo en la vía pública. Una "salida" sin complicaciones. No es lo frecuente.
"Para mí el 2 de junio es más importante que mi cumpleaños" dice el 2do Jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Campana, Hernán Dappiano, quien con 41 años, lleva 29 en la institución. En realidad, habría que sumarle varios años más, porque su padre, Alberto, también fue bombero y por eso el cuartel es parte de su vida desde que era un niño.
Dappiano explica que la vocación se mete tan profundo en ellos, que para el "bombero viejo", el año arranca hoy, 2 de Junio. Porque es el día de los ascensos, los reconocimientos y menciones, y fundamentalmente un día que se comparte con la familia, y con vecinos agradecidos que se acercan al cuartel para saludar a aquel que alguna vez le dio una mano en una circunstancia traumática o, directamente, salvó su vida. Ni más, ni menos.
El cuerpo de Bomberos Voluntarios de Campana cuenta con 76 integrantes, a los que hoy se les sumarán 9 más. Ellos son los Cadetes Agustín Sánchez, Exequiel Carabajal, y Santiago Acuña; y los Aspirantes Alexis Ledesma, Mario Ávalos, Pascualín Acosta, Leonardo Figueroa, Martín Robalo, y Enrique Wekwert. "Siempre es una alegría recibir a nuevos integrantes y acompañarlos desde la experiencia" dice el Ayudante Principal Oscar Valdez (48), quien ya acumula 29 años de servicio. Como Dappiano, él es otro caso en el que la vocación pasó de padre a hijo: "Mi papá, Silverio, fue voluntario en Zárate. Yo era un nene y cada vez que salía, yo lo acompañaba hasta el cuartel. Me crie entre autobombas y sirenas", dice.
Tanto Dappiano como Valdez coinciden en que lo más difícil de sobrellevar es cuando en un accidente o un incendio hay menores involucrados. "Siempre hay temor -dice Dappiano- pero se maneja y se enfrenta. Pero cuando hay chicos en el medio, es desgarrador".
El trabajo de los bomberos no siempre es valorada como corresponde por los vecinos: "Mucha gente no entiende que somos voluntarios, que tenemos nuestro trabajo, nuestras obligaciones, nuestra familia. También es cierto que es gente desesperada, pero muchas veces llegamos y nos mal tratan.Pero lejos de reaccionar, lo tomamos como parte del oficio".
Ellos salen a la calle y nunca saben bien con qué se van a encontrar. Y no todas son ocasiones dramáticas. Por ejemplo, a fines del 2014, Valdez estuvo a cargo de un operativo de rutina en el que había que trasladar a una embarazada desde San Cayetano hasta el Hopital San José. Sin embargo, la bebé no quiso esperar y ayudaron a asistir a la madre mientras daba a luz. "Le pusieron Milagros" dice el bombero, con una sonrisa de oreja a oreja.
A Roberto Moreno (55) la vocación lo llamó de grande, cuando tenía 30 años. "Yo era radioaficionado, y el Radio Club Campana funcionaba en una dependencia del cuartel. De tanto venir, se me fue metiendo la vocación hasta que decidí a hacer el curso".
Al poco tiempo me tocó el incendio de un buque en lo que hoy es el muelle de Euroamérica, a fines de los 90. Fueron varios días y bajaron 25 cuarteles para ayudarnos a apagarlo.Pero si algo lo marcó en su trayectoria, fue un choque en la Ruta 14, entre Zárate y Brazo Largo, debido a la niebla: 11 muertos. "Uno se acostumbra y sigue. La vocación por ayudar es más fuerte", concluye.
Todo nació en La Boca
Hoy, 2 de junio, en la Argentina se conmemora el día del Bombero Voluntario porque alude a la fecha de la creación de la "Sociedad Italiana de Bomberos Voluntarios de La Boca", en Buenos Aires, en el año 1884. "Una chispa podría desarrollar un voraz incendio que reduciría a cenizas nuestras humildes viviendas de madera. Tenemos necesidad de una Sociedad de Bomberos, que en los momentos de peligro salven nuestros bienes y nuestras familias. Con tal motivo los invitamos a la reunión que tendrá lugar el domingo a las 3 de la tarde en el Ateneo Iris" decía la convocatoria de aquellos pioneros, la gran mayoría inmigrantes genoveses.



