El conflicto que por estos días enfrenta al Sindicato de Trabajadores Municipales con el Gobierno macrista de Sebastián Abella, ha puesto sobre la mesa del debate la insólita falta de vocación de diálogo de un gobierno que hizo de la bandera del "consenso", del "diálogo" y de la "unión", su folleto de campaña.
Las agresiones verbales del Presidente del Concejo Deliberante, Sergio Roses, dejan al descubierto no sólo la carencia de capacidad política, una falta de experiencia que pudiera explicar la torpeza con la que descalificó la legítima lucha de nuestros compañeros. Más grave aún, sus declaraciones, así como la andanada de presiones a los compañeros municipales para desactivar el conflicto desde el miedo y la intimidación desnudan la naturaleza más pura de este proyecto político: El profundo desprecio a los sectores populares y su lucha; una matriz ideológica conservadora, retrógrada y reaccionaria; así como el interés por deslegitimar la lucha política como herramienta transformadora, como si no fueran políticos sus agravios o las burlas con las que pretenden convencernos de que todas las conquistas logradas en años de lucha fueron una fantasía, un sueño al que los trabajadores no debíamos habernos acostumbrado.
Nuestro Partido no sólo acompaña al Sindicato de Trabajadores Municipales,- así como a todos los trabajadores del gobierno local sin distinción ideológica-, sino que también reclamamos que el debate político en torno a un tema tan sensible como el de las negociaciones gremiales de los trabajadores del estado local, recuperen la sinceridad y el tono civilizado que algunos pretenden abandonar, vaciando de contenido la discusión y llenando de policías las puertas del municipio de todos los campanenses.
Partido Justicialista de Campana.



