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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 12/jun/2016 de La Auténtica Defensa.

Una aproximación a "La Ilíada" de Homero: Las contiendas como camino para llegar a la felicidad
Por Lic. Ana Carolina Erregarena




El canto XXIV, que como el título lo indica, trata del rescate de Héctor, tiene su comienzo con el enojo de Aquileo. Ese enojo por parte de Aquileo suscita la ira contra el cadáver de Héctor. Aquileo arrastra despiadadamente el cadáver de Héctor y luego lo deja tendido de cara al polvo.

Es de mera importancia la interpretación que podamos atribuirle a este hecho. Aquileo deja el cadáver de Héctor de cara al polvo. Esto conlleva a un significado simbólico: el polvo tiene un sentido negativo relacionado con la muerte, el polvo como estado de máxima destrucción, aquí se está aludiendo sin duda alguna a la muerte de Héctor.

Ante esta actitud soberbia, feroz, malévola y despiadada sin causa razonable de Aquileo, Apolo se halla irritado y trata a los dioses de crueles al dejar el cadáver de Héctor en manos de Aquileo.

Hera, enfadada, ante la posición que toma Apolo frente a la actitud de Aquileo, le responde que sería justo y razonable lo que Apolo dice si pusiera a Aquileo y a Héctor en un mismo nivel. Pues Aquileo es hijo de una diosa, mientras que contrariamente Héctor es mortal.

Zeus, por su parte, dice a Hera que no se irrite y objeta que Héctor era el más querido y apreciado de todos los mortales tanto para él -Zeus-, como para los dioses, pues aclara, Héctor jamás olvidó de llevar ofrendas a la divinidad.

Zeus manda a llamar a Tetis para que ella pida a su hijo -Aquileo-, devolver a Héctor y aceptar a cambio el rescate. Tetis se pone un velo, el más oscuro, para acudir al llamado de Zeus. El color de ese velo (el más oscuro) refleja la situación, el momento de dolor, de sufrimiento, en que Tetis se encontraba por el destino de su hijo, pues su muerte se acercaba.

Aquileo acepta. Entonces Príamo, padre de Héctor, obedece a las peticiones de Zeus -las de ir a rescatar el cadáver de Héctor-. Prepararon el carro de mulas. Es interesante detenerse aquí y observar las descripciones que se hacen en cuanto al carro.

Por encima del carro ponen el arca que atan bien, descuelgan el yugo de madera, provisto de anillos, toman una correa de nueve codos que utilizan para atar el yugo al carro. Además, el carro posee hermosas ruedas. Estos elementos que aparecen -carro, ruedas, arca, anillos, nueve codos- llevan un sentido mucho más profundo.

El carro se halla en relación con lo humano, con el ser humano. El carro encarna principios superiores de la personalidad humana. Evidentemente aquí se alude a Héctor. Cabe añadir que los animales que empujan ese carro representan las fuerzas vitales. Héctor va a ser llevado en ese carro. Es un héroe al que se va a llevar en ese carro. Entonces aquí el carro representa el emblema del cuerpo de Héctor consumiéndose en el servicio del alma.

Las ruedas que simbolizan el tiempo como proceso, pueden tomar aquí otro significado más abstracto: si interpretamos la rueda como sol, entonces cumpliría la función de animar al sol en su proceso, alejando el invierno, alejando la muerte. Teniendo en cuenta esta interpretación, podemos decir que en el texto se está aludiendo al alejamiento del peligro de muerte del anciano Príamo ante la decisión de ir a rescatar a Héctor.

En cuanto al arca que se lleva en el carro, ésta simboliza que nada se pierda y que todo vuelva a renacer. También, esto último hace referencia al cuerpo de Héctor que los troyanos quieren recuperar. Los anillos que simbolizan la continuidad, aluden al proceso vital del universo y de los seres humanos que viven en él.

Se está haciendo referencia a la etapa que vivió Héctor -ya culminada físicamente-, y a la evolución de todos los demás mortales que acompañaron a Héctor en las batallas y que ahora lo acompañan espiritualmente.

Haremos referencia a los nueve codos que se utilizan para atar el yugo al carro. El número nueve simboliza para los griegos el comienzo o el final de una etapa de luchas, de batallas, de ira, enojos, que culminó con la muerte de Héctor, y comienza otra etapa que es la de ir por el rescate del cadáver de Héctor, sin enojos, sin irritaciones ya.

Mientras Príamo y el heraldo que lo acompaña se preparan para partir. Hécuba -esposa de Príamo- les da una copa de vino dulce. El vino simboliza la sangre y el sacrificio. Esto puede relacionarse con el posible peligro al que Príamo se arriesga intentando recuperar a Héctor.

Antes de partir, Príamo se lava las manos con agua limpia. Hay todo un ritual: Príamo recibe la copa de vino de manos de su esposa, esto simboliza el sacrificio, la liberación. El hecho de lavarse las manos con agua limpia simboliza la purificación. Príamo ora de pie, levantando los ojos y rogando a Zeus que le envíe una mensajera. Zeus escucha el ruego de Príamo y le envía un águila de color oscuro. El águila aparece volando a la derecha por encima de la ciudad. Esto da motivo de alegría y confianza a todos los troyanos.

El águila, ave que se la considera luminosa, simboliza la luz, la confianza, el apoyo que Zeus le da a Príamo. También simboliza el padre. Aquí el padre sería Zeus. El águila enviada por Zeus lo representa, representa la divinidad según los griegos. Esta ave posee -además- ritmo de nobleza heroica.

Lo último mencionado hace referencia a la postura valiente, heroica que el anciano Príamo toma al obedecer al pedido de Zeus -el de rescatar el cadáver de su hijo-.

Por otra parte, al ver Zeus al anciano en peligro cuando iba atravesando la llanura, manda a Hermes para su protección. Hermes conduce e introduce astuta e inteligentemente a Príamo en la tienda de Aquileo. Príamo se acerca a Aquileo suplicándole que le devuelva el cadáver de su hijo a cambio de riquezas. Aquileo queda asombrado al ver al anciano, y posteriormente manda a lavar el cuerpo de Héctor. Luego lo entrega a Príamo.

Cuando Príamo llega a la ciudad con el cadáver, son tres las mujeres que se lamentan al ver el cadáver de Héctor:

1- El primer lamento es el de Hécuba -madre de Héctor-. Ella llora y se arranca los cabellos al ver el cadáver de su hijo. El quitarse los cabellos constituye una manifestación enérgica. El perder los cabellos implica el fracaso y la pérdida motivada, el sacrificio voluntario por parte de Hécuba.

2- El segundo lamento es el de Andrómaca -esposa de Héctor-. Andrómaca sostiene su cabeza. La cabeza como símbolo de la mente y vida espiritual y según Platón la cabeza humana es la imagen del mundo. La cabeza alude aquí a la vida espiritual de Héctor, pues físicamente ya estaba muerto.

Andrómaca en Homero es el prototipo del amor conyugal. El segundo lamento fúnebre constituye el matrimonio, la relación amorosa, la relación filial.

3- El tercer lamento es el de Helena -la cuñada de Héctor-. Su lamento representa la relación de amistad entre el hombre y la mujer.

Las tres figuras femeninas representan los valores sociales fundamentales del hombre. Estos tres lamentos son el centro mismo de la constitución de la ciudad. No hay ciudad sin familia, sin individuos. El poema frente al cuerpo de Héctor, el poeta rescata la vida, la relación social de los hombres, la familia. Estas valencias profundas están en boca de las mujeres. La mujer cumple la función de preservar la especie.

En general, en toda La Ilíada se generan luchas constantes en las cuales se exponen situaciones conflictuales y el objetivo fundamental de estas luchas es llegar a la felicidad.

Ana Carolina Erregarena / Licenciada en Letras (UBA, 1999)


 
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