Mañana se celebran los 200 años de la declaración de la Independencia de las "Provincias Unidas en Sud América" de la corona española. Un hecho que para el historiador campanense Oscar Trujillo excede largamente a Argentina.
"No se puede entender nuestro 9 de Julio sin pensar el mundo colonial. No se puede pensar lo que se está muriendo el 9 de Julio de 1816 sin entender, por ejemplo, a Colón sentado con Isabel de Castilla en 1482", dice Oscar Trujillo, el historiador campanense consultado por La Auténtica Defensa para entender el contexto de esa Declaración de la Independencia que mañana cumplirá 200 años.
"Para empezar -sigue Trujillo-, hay que correrse de la ficción que nos contaron en la escuela y tener a Colón como un mercader. Lo que no fue ninguna ficción es que Colón se sentó con la reina de Castilla a negociar apoyo financiero con la reina de Castilla. Por lo tanto, América, era posesión de la corona de Castilla. No de Fernando de Aragón. No era un bien ganancial como lo pensaríamos hoy. Por eso hablamos castellano y no vasco, catalán o gallego. La monarquía castellana en américa tiene su origen en ese acto. Cuatrocientos años después, cuando los congresales levantan la mano y deciden declarar la independencia, están cortando ese vínculo. Lo cual era bastante osado para la época: un crimen de lesa majestad. Se pagaba con la pena de muerte. Se pagaba con la vida. Hay que pensar que todo el armado de la corona en América dura 3 siglos. Tampoco fueron 20 años. Los reyes gobiernan un imperio que va desde California hasta las Malvinas (sin contar las posesiones europeas, africanas y asiáticas). ¿Cómo se hace para gobernar todo eso? No se hace con el poder efectivo de las armas, lo hacen con un esquema de negociación constante con las élites locales. Y el órgano representativo de esas élites eran los Cabildos. Entonces, en aquel tiempo había una fuerte conciencia política en términos de ciudades. Por supuesto, en el corto plazo, hay una conexión directa entre el 9 de Julio y las invasiones inglesas, en las que se destituyen a dos virreyes".
-¿Qué tiene de singular el 9 de Julio de 1816?
-Que el Río de la Plata es el único foco sedicioso que sobrevive. En 1810 había una vacancia. El rey no está, las Cortes han caído en poder de los franceses. Entonces, ¿a quién representa el Virrey? ¿A dónde está el poder, en Dios? Sí, Dios nos ama a todos pero mientras tanto hay que elegir un gobierno. Y ¿cuál es la forma representativa de los pueblos? Los Cabildos. Por eso en 1810, y no sólo en Buenos Aires, en muchos Cabildos pasa lo mismo: Juntas de gobierno, que destituyen a los representantes monárquicos, y toman el poder. México, Lima, Granada… las tropas realistas empiezan a atacar a los focos rebeldes y caen todos. Menos Buenos Aires, que estuvo a punto de caer. Incluso Montevideo es recuperada por los realistas. Por eso que en 1816, que esos tipos levanten la mano para declarar la Independencia fue un acto de una osadía asombrosa. Porque es un dato anómalo a cómo van los hechos en el resto de América. Napoleón había caído y Fernando VII había vuelto al trono desde 1814. Es más, si uno lee nuestra declaración de independencia, no se habla de Argentina, que no existía como tal. Sino que se menciona a las Provincias Unidas en Sud América. Yo pienso que es muy posible que aquellos hombres habían levantado la mano por todo el continente. Por aquello de "la Patria Grande". Ahora, ¿cuatro siglos tardaron en darse cuenta que nos gobernaban desde Madrid? La clave hay que pensarla en términos más complejos. Los garantes de la conquista eran las élites locales, que son las que se habían favorecido con el vínculo colonial. ¿Y quiénes son las que demuelen ese vínculo? Las élites coloniales. Los Cabildos, que habían sostenido al monarca durante 3 siglos porque era una sociedad conveniente, ya con los Borbones que les aumentan los impuestos y les recortan cargos públicos, se dan cuenta que ese vínculo no va más.
-En el medio, Londres empieza a tener un protagonismo político y comercial más visible…
-Es verdad, pero no es un ascenso tan inmediato. La presencia comercial de Londres venía desde mediados del siglo 18 con claridad. Y antes la presencia era portuguesa, francesa y holandesa. En el siglo 17 los holandeses estaban todos los días en Buenos Aires. Los antepasados de los hijos de Máxima tenían un contacto cotidiano con Buenos Aires vía el contrabando. El contrabando en Buenos Aires siempre fue fenomenal.
-Por otro lado, lo de 1810, fue dejar un pie en cada plato. Fue inteligente jurar por un Rey que no está, pero descabezaron a su representante.
-Como estrategia es buena. Estás gobernando a nombre de alguien que probablemente no vuelva. Pero en 1814 vuelve. Y muy enojado. Deroga la Constitución de 1812 (no iba a aceptar estar condicionado por una constitución escrita), y reinstaura la Inquisición: una policía política bajo fachada religiosa. Todo apunta a someter las ideas del liberalismo, tanto español como americano. En el medio, se junta nuestra Asamblea del año 13, donde no se animan a declarar la independencia pero sí la supresión de los títulos de nobleza, por ejemplo. Esto es un dato central: se habían metido con la ingeniería política de la monarquía misma. Otro dato no menor, fueron las dos autodefensas exitosas de Buenos Aires.Después de las invasiones inglesas, vos tenés en Buenos Aires a 9 mil hombres armados, que son las milicias. No es un ejército profesional, son vecinos armados. En una población de 50 mil personas, que 9 mil porten armas, es casi decir todos los hombres en edad de tomar las armas. Y esos tipos le ganaron a los ingleses. Dos veces. Es decir, se habían puesto los pantalones largos. No necesitaban del sistema español ni para comerciar ni para defenderse. Todo eso que se iba gestando, termina de volcarse en un papel en la Casa de Tucumán.
-¿Cuáles son las lecciones que nos deja el 9 de julio?
-Primero, la entrega de una clase política dispuesta a darlo todo, no la ibas a encontrar reboleando valijas por arriba del tapial de un convento. Ahí tenés a Belgrano, un nene bien, que va a estudiar a Salamanca, y tiene un cargo vitalicio como Secretario del Consulado. Que ese jovencito, que es un nene de mamá, un fino y millonario, termine sus días en la miseria absoluta… el tipo la quemó toda en la revolución. San Martín es otro. Hay varias lecciones. Una es esa: la entrega de una clase política dispuesta a darlo todo por la patria. Las convicciones por encima de todo. Otro legado importante es el ideal americano. Creo que es brillante. San Martín, cuando se encuentra con Bolívar en Guayaquil, nadie sabe qué se dijeron. Pero es claro que Buenos Aires le corta el grifo. ¿Qué estás haciendo ahí arriba, si a nosotros nos interesa el libre comercio con Inglaterra? Yo no te pago para que defiendas manufacturas de los ecuatorianos. San Martín no entiende eso, está pensando en América. Y por eso, cuando vuelve, lo están esperando para que reprima a los Federales. Lejos de intervenir en esa lucha fraticida, que nada tiene que ver con los ideales revolucionarios, se sube a un barco y se va.
Oscar Trujillo en su estudio: "Los que levantaron la mano en la Casa de Tucumán, se estaban jugando la vida", asegura.



