El Pecado Capital del comienzo de la semana es, sin duda, la pereza. Con ella arrancamos el día y doblegándola vamos iniciando el recorrido habitual.
Como dice el proverbio español " pobreza no es pereza, pero así se empieza". Son muchas las fábulas que cuentan cómo el trabajador sale airoso al final y el menos despierto, muerto de hambre o de frío. "La cigarra y la hormiga" es el más conocido y también el más antipático de los cuentos de Esopo, remixado por La Fontaine y Samaniego varios siglos después.
En él la cigarra, artista y de naturaleza despreocupada, deja pasar el verano haciendo lo que sabe hacer: alegrarnos la vida con sus cantos. La hormiga, sin embargo, ordenada y rezongona, le avisa de mal modo a su compañera que tiempos malos se acercan, que no pavonée todo el tiempo y se provea el alimento invernal. Mientras la reta, depreda nuestros jardines sin piedad.
La misma actitud hostil demuestra cuando la artista cigarra le toca la puerta en pleno invierno, pidiéndole sustento. Ahí viene lo espantoso del cuento: le niega ayuda y la deja morir.
No recordó que el canto de su vecina le avisaba si habría lluvia al día siguiente, le refrescaba la velada ardiente e invitaba a la plenitud. La hormiga estaba preocupada en usar todo lo que podía de lo ajeno y acumularlo sin miramientos.
Ay, panópticos, qué delgado es el hilo que separa la pereza del ocio creativo! Sin ser vagos, tengamos siempre un lugar para la ayuda al prójimo en nuestros corazones.



