Tenía 74 años, tres hijos y cinco nietos.
La jornada había comenzado tempranísimo, como siempre para Armando Martín, manejando su auto para la remisería UNO, de Coletta al 1100. Su turno terminaba a las 17, pero esa llamada que llegó a las 16:30 sería la última del día.
Así se lo dijo a la dueña de la agencia, Cecilia Candiotti, a la que le preguntó, como siempre, cuanto tenía que cobrar porque ya estaba grande y no quería equivocarse. "$45.- el viaje, y $75.- si vuelve", le dijo Cecilia y se despidieron hasta el otro día.
Ninguno de los dos, sabía que sería la última vez que se verían a los ojos, después de 18 años de trabajo y afecto mutuo. Armando fue dueño de "La Oxígena". Luego de venderla, se retiró para ponerse de remisero y prácticamente fue uno de los primeros autos de la flota del negocio.
Con lágrimas en los ojos, Cecilia no tiene más que elogios para Armando. "Compartimos mucho. Excelente persona, solidario y buen compañero. Todos los días llevaba a los nietos a la escuela y los domingos siempre almorzaba con toda la familia."
Armando vivía en Balcarce y 9 de Julio. Con 74 años, dejó a 3 hijos y 5 nietos.
Ya había caído el sol en Campana y un improvisado cartelito escrito a mano, con letras rojas, colgaba de la puerta de la remisería de calle Coletta: "De duelo".



