Patricio decidió mudarse de Campana a Jabarovsk (Rusia), una ciudad que limita con China y tiene 650 mil habitantes. Encontró allí su lugar en el mundo. "Si escuchás lo que dicen los otros y no te escuchás a vos mismo, seguramente vas a llegar a los 70 años y arrepentirte de todas las posibilidades que desaprovechaste en tu vida", asegura.
Patricio Lemos (30) encontró su lugar en el mundo a 18 mil kilómetros de Campana. "Me fui de la ciudad porque Campana nunca me brindó nada: ni felicidad, ni emociones positivas. La delincuencia, la falta de cosas interesantes en la ciudad, los empleos fabriqueros en los que tenés que romperte el "traste" laburando por 2 pesos me llevaron a deprimirme mucho. Siempre tuve la esperanza de irme del país. Para mi ahora estamos de vuelta como en 2001. Es como que retrocedimos a la época colonial: no hay respeto, ni códigos con la gente. Vivimos con miedo a que nos roben o nos maten".
Para Patricio, el problema no es "sólo Campana, sino el país", y gracias a su esposa rusa, sus nuevas amistades y demás, se siente "más feliz que nunca" y explica: "puedo estudiar, trabajar y caminar por las calles sin miedo a que me roben" en una ciudad de 650 mil habitantes.
Patricio asegura que en Rusia "no existen los chorros porque saben que si los agarran los mandan a la cárcel y no salen más".
"Acá no entran y salen como en la Argentina: los mandan a Siberia a laburar con temperaturas de -46ºC"", cuenta, y asegura que lo de la existencia de la mafia rusa es propaganda norteamericana. "Hace un año que estoy acá, y nunca pasó nada de nada: no hay tiroteos, no hay problemas de ningún tipo. El respeto es lo primordial. La gente no se putea, se disculpan por todo, te tratan de usted. Es bastante diferente a Argentina, donde pasás por una calle y un pibe te putea porque no le das una moneda o solamente porque está drogado".
Patricio es toda una rareza en la ciudad donde vive hace más de un año: ha sido entrevistado por varias revistas y la televisión local. Se maneja totalmente en ruso, que estudió antes de viajar, y hoy vive de enseñar Inglés y Español en el colegio donde su esposa es directora.
"En todo caso –dice- lo difícil es asimilar la cultura, el frío, y el idioma. Acá se habla ruso sí o sí. Por eso es raro mi caso, son pocos los latinoamericanos que se quedan por estas tierras; porque la verdad es jodido, pero si tenés perseverancia y te importa poco lo que digan los demás, podés hacer lo que quieras".
"Obviamente mucha gente me tiraba la idea abajo: que viva la realidad, que vaya a una fábrica y viva como un campanero decente, etc. Pero si escuchás a lo que dicen los otros y no te escuchás a vos mismo, seguramente vas a llegar a los 70 años y arrepentirte de todas las posibilidades que desaprovechaste en tu vida. Y la cosa no pasa por irte otro país. Podés irte al sur, al norte, al este. La cosa es encontrar el lugar donde te sentís vos mismo".
Patricio no es un campanense nostálgico de su tierra y esta nota que pensamos desde La Auténtica presentarla como "Un amor en Rusia" terminó siendo una crítica de un ex habitante de nuestra ciudad; que prefirió el frío, otro idioma y otra cultura; a seguir su vida "normal" como si nada pasara.
Eso sí, antes de despedirnos, remarcó que extraña el asado y las galletitas surtidas Bagley y nos pidió un gran favor: "No se olviden de poner que siempre le estoy agradecido a mis abuelos y a mi vieja por todo lo que me dieron. Y manden saludos para todos mis amigos".
Es que no hay duro que no se ablande…
Patricio y duro el invierno en Rusia.
Jabárovsk es la capital y ciudad más poblada del krai de Jabarovsk, Rusia, y capital del distrito federal del Lejano Oriente.
Patricio ha salido en revistas y programas de televisión



