Hace décadas el barrio está frenado en su desarrollo por que no tiene energía eléctrica. Ahora se abrió un canal de diálogo con Cepral y el Municipio para iniciar gestiones tendientes a la normalización de la situación.
El Molino Blanco es un barrio abierto de 160 hectáreas en la intersección de las rutas 8 y 39, una ubicación inmejorable. Tiene calles trazadas, incluso algunas están asfaltadas, tiene zanjas hechas y hasta colectores pluviales subterraneos. Tiene mas infraestructura que muchos otros barrios florecientes. Pero no tiene luz.
El presidente de la sociedad de fomento del barrio, Francisco Galindez, relata a La Auténtica Defensa que el barrio fue loteado en 1981. El desarrollador cumplió todos los trámites legales, y desarrolló la infraestructura. Catastralmente el barrio existe con toda validez legal, de otra manera los actuales propietarios de los lotes no hubieran podido escriturar.
Pero el barrio está como en 1981. Es un campo con calles trazadas, y solo se han edificado 4 o 5 casas. Claro, sin luz quien va a edificar su casa. En una recorrida por el barrio se tiene la sensación de que el barrio está congelado en el tiempo. Todo está como hace 40 años, pero con el pasto crecido y las calles invadidas por la maleza. Los pocos vecinos que se ocupan del barrio lo mantienen como pueden, ya que no se presta ningún tipo de servicio público.
Los vecinos hace un año se organizaron en sociedad de fomento y están haciendo gestiones para que el barrio pueda vivir, cuando llegue la luz. Cuenta Galindez que desde el municipio también han planteado reparos sobre algunas condiciones de infraestructura que no estarían cumplidas, y por eso el barrio no avanza.
"Uno de los temas que nos reclaman es que hacen falta obras hidráulicas, pero en la inundación del año pasado cuando se inundó la mitad del distrito El Molino Blanco no sufrió ningún anegamiento, así que a nosotros nos parece que con buena voluntad y apoyo en serio la situación se tiene que destrabar", se esperanza Galindez.
"Por lo menos el municipio nos ha dicho ahora que nos va a apoyar en el reclamo con la cooperativa Cepral que es la que nos tiene que dar la luz. Y la luz está a 100 metros, incluso dentro del barrio hay un transformador que tiene tensión, pero no nos dan la bajada a los vecinos -se lamenta Galindez, y continúa- Cepral dice que no tiene capacidad energética para alimentar El Molino Blanco, pero nosotros vemos como dan luz a nuevos emprendimientos privados todo el tiempo sin hacer mayor problema."
"A veces creemos que hay alguna mano negra que impide el desarrollo del barrio y no sabemos con que intención. Pero nosotros seguimos luchando y estamos seguros que vamos a lograr que esto se arregle. Cuando tengamos la luz la mayoría de los 400 propietarios van a comenzar a edificar y este barrio va a crecer muy rápido. Solo pedimos que nos dejen hacer realidad nuestro sueño".



