Los datos que arrojó el Indec sobre la tasa de desocupación puso fin a una discusión que hasta el momento carecía de sustento, por lo menos en lo que respecta a los datos oficiales, lo cual generó una degeneración del debate en "chicanas" y conceptos poco fiables. La tasa de desempleo se disparó al 9,3% en el segundo trimestre del año contra el 6,6% del mismo periodo de 2015, y el 5,9% del tercer trimestre del año pasado según los datos del Indec. La sub ocupación, creció de 9% a 11,2%. Estos datos terminan dando certezas a gremios y dirigentes de la oposición que venían alertando una fuerte caída del empleo cuya punta de lanza fue la decisión de los Gobiernos de Cambiemos a reducir el personal estatal, lo cal abrió la puerta a los privados a hacer lo mismo avalados por la política nacional y provincial.
Como consecuencia de los despidos, se generó un círculo negativo que no hace más que profundizar la crisis. A la pérdida de empleo en primer lugar del sector público, y luego del sector privado, le siguió un desplome de las ventas en el mercado interno, la baja de las exportaciones y la apertura de las importaciones. Todas estas medidas no hacen más que subvalorar el trabajo nacional y sobrevalorar el trabajo exterior, agravando la situación. La problemática de fondo se da en que el gobierno tiene una clara concepción ortodoxa de la economía y que, envuelto en este círculo negativo, no va a hacer otra cosa que profundizar el ajuste lo que traerá mayor crisis en el empleo, mayor caída de ventas, menor exportación y más importación, porque para los economistas y dirigentes ortodoxos, la principal variable de ajuste siempre son los trabajadores.
Considero que esto no tiene que ser así. Convivimos con una economía global complicada, donde abunda la producción y hay escasez de divisa. Si no se toman medidas heterodoxas de cuidado del empleo, freno a las importaciones y apuntalamiento del mercado interno, a la larga la economía desembocará en una crisis de todo su sistema como la que ya vivimos en 2001.
Por otro lado, desde el municipio se pueden tomar medidas direccionadas a conservar el nivel de empleo en el distrito. Lo primero y fundamental es cuidar a los trabajadores municipales, que además de ser quienes a diario cuidan nuestra ciudad, son una gran fuente de consumo de los comercios locales. A diario recibo reclamos de trabajadores que sufren malos tratos de funcionarios que ni siquiera son de Campana. Y al principio de la gestión, a una gran cantidad de trabajadores no se le ha renovado sus contratos quedándose sin empleo. Esto fue nocivo para estas familias y para el mercado local. También se debe jerarquizar a la Oficina de Empleo Municipal en coordinación con las empresas locales como herramienta de fomento de ofertas de trabajo y espacio para la recepción de demandas laborales. La creación de bolsa de trabajo y la utilización de herramientas innovadoras para la promoción de ofertas, son algunas de las alternativas para poder atravesar esta crítica circunstancia cuyo horizonte no parece ser muy alentador.
Alejo Sarna / Nuevo Encuentro



