El jueves nos reunimos en el Honorable Concejo Deliberante con los dirigentes de Villa Dálmine. El tema no podía ser otro: el pase definitivo de la propiedad del Estadio a manos violetas, una vieja deuda que la ciudad -y en especial el Municipio- tiene con el club.
Creo que la cuestión de fondo no presenta objeciones. No quiero hablar por nadie, pero ningún concejal parece hoy estar en contra de que los terrenos de Mitre y Puccini sean de Viila Dálmine. Pero creo que entre esa convicción a los hechos concretos todavía median consideraciones -e intereses- que pueden hacer que la resolución se dilate todavía más.
La opción más viable es que el Estadio se canjee por los terrenos del Puerto de Frutos con la empresa Siderca. Se intentó a fines de 2014 y fracasó, aunque ahora los mismos que en ese momento no estuvieron convencidos han entrado en razón y quieren acompañar el proyecto. Bienvenida sea la reflexión.
Sin embargo, un intercambio mano a mano no me parece justo. Creo que Siderca le deba dar algo más a la Municipalidad que, por ejemplo, puede plasmarse en obra necesarias para el Hospital, como la construcción de consultorios externos. El Puerto de Frutos es un punto estratégico muy importante, del cual toda la comunidad se está desprendiendo en favor de su institución deportiva y social más relevante. Pero la balanza de beneficios todavía se inclina a favor de la empresa.
Esto desde luego no ahorra ningún tipo de esfuerzo de mi parte destinado a que el acuerdo se concrete. Lo dije en la semana y lo vuelvo a repetir: no solamente voy a acompañarlo, voy a impulsarlo. Si no se vota este año, por lo menos para diciembre debería estar el proyecto de ordenanza listo para ser presentado en el recinto en una sesión extraordinaria durante el verano, o bien en las primeras ordinarias del año que viene. De eso que no le quepa dudas a nadie.
Más allá de cómo se desenvuelva la negociación, que tarde más o tarde menos, la gente de Dálmine, sus hincas y socios, deben tener la tranquilidad de que el Estadio siempre seguirá siendo Estadio. En 2010 logramos declararlo Patrimonio Histórico de la ciudad de Campana en una iniciativa de Primero Campana, lo que invalida cualquier intento de hacer con ese lugar otra cosa que no sea una cancha de futbol. La empresa así lo entiende, por eso desde el primer momento intentó quedarse con el Puerto de Frutos, tomando posesión incluso sin aval legal de ningún tipo.
Por supuesto, esa condición de Patrimonio Histórico no es garantía de la permanencia indefinida de la institución Club Villa Dálmine allí. El día de mañana Siderca podría decidir reclamar esos terrenos, echar a la asociación y hacer del Estadio el lugar donde se juegue su copa de fútbol interna, por así decir. Eso hace que sea todavía más imperioso resolver de una buena vez esta cuestión, para dar vuelta la página de una historia traumática y empezar a recorrer un capitulo mucho más prometedor. Uno pintado de violeta.
Un fuerte abrazo,
Carlos Cazador
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