El Violeta se adelantó en el marcador a los 37 del ST y saboreaba su tercera victoria en fila. Sin embargo, Gimnasia llegó al empate dos minutos después tras una falla del fondo local y lo privó de convertirse en el único líder de Nacional B. Igualmente, los de Marchesi siguen siendo punteros, aunque comparten la cima con Brown (A). El sábado visitan a Nueva Chicago en Mataderos.
Cuántas sensaciones encontradas experimentaron los simpatizantes de Villa Dálmine ayer en los últimos diez minutos de juego. Porque del éxtasis que significó el cabezazo goleador de Leonardo Carboni a los 37 del ST pasó a la incredulidad de ese empate que llegó apenas dos minutos después y tras una mala salida de Carlos Kletnicki. Y sin embargo, a pesar de ese baldazo de agua fría, a pesar del sinsabor de perder dos puntos, su equipo, el Violeta de Campana, se mantiene en lo más alto del Nacional B. Sí: nada fácil resulta ordenar ese combo de sensaciones y datos, pero no deja de ser la realidad del final del encuentro frente a Gimnasia de Jujuy.
Fue 1-1, cuando todo indicaba que terminaría 0-0. Porque después de un primer tiempo intenso en cuanto a las propuestas de uno y de otro, todo se fue desinflando en el segundo. Por eso fue determinante el ingreso de Lucas Favalli en Villa Dálmine, porque le dio oxígeno, aportó panorama para atacar y, sobre todo, un centro puesto "como con la mano" para que Carboni (otro que había ingresado desde el banco de suplentes) muestre sus cualidades dentro del área.
Entonces, parecía que el Violeta volvía a sumar de a tres y se mantenía con puntaje ideal. Si hasta Walter Marchesi ya tenía listo a Lautaro Fórmica para cerrar el partido. Pero no. Segundos después llegó ese largo pelotazo que agarró mal parada a la defensa y que Kletnicki quiso despejar de cabeza lejos de su área sin imaginar que Luis Vila lo iba a anticipar para luego servirle el gol a Agustín Sufi.
Fue un baldazo de agua fría para toda la emoción que se vivía por entonces en Mitre y Puccini. Sin embargo, a no confundirse: puede ser que Villa Dálmine haya perdido dos puntos ayer ante un grande como Gimnasia (J), pero tiene 7 de 9 unidades en el bolsillo y es junto a Brown de Adrogué uno de los líderes de campeonato. Y eso no es para despreciar. Para nada.
EL PARTIDO
Como se esperaba, Marchesi repitió los mismos 11 titulares. Y volvió a juntar a Pablo Ruiz con Figueira por la izquierda, dejándole toda la banda derecha a Mauricio Alonso. Y el uruguayo supo explotar eso con su velocidad y también en combinaciones con Juan Alsina, que trepó un par de veces por el andarivel logrando llevar peligro al área rival.
Incluso, las situaciones más claras que tuvo el Violeta en esa primera parte tuvieron a ambos uruguayos como protagonistas, aunque sin poder encontrar precisión en el final de la jugada (en la más clara, Alonso entró solo por derecha al área y cruzó mucho su remate ante el achique del siempre atento arquero Cavallotti).
Mientras tanto, Villa Dálmine mostraba dos caras. Por momentos defendía más recostado sobre su campo y dejaba a Ruiz, Alonso y Cérica para el contragolpe; y por momentos presionaba en campo ajeno, con Federico Recalde como puntal, logrando ahogar al Lobo jujeño y animándose a elaborar circuitos de juego.
Por su parte, Gimnasia paraba por delante de la línea de cuatro defensores al tándem Olmedo-Frezzoti y más adelante a Céliz, Sufi y Maki Salces, los encargados de abastecer a Noriega. El trío de mediocampistas ofensivos lograba asociarse en ocasiones, pero los intentos terminaban diluyéndose en centros que Zamponi resolvió sin problemas en su mayoría. En las dos que ganó Noriega, el balón finalizó manso en las manos de Kletncki.
Igualmente, los jujeños iban a tener la más clara del primer tiempo, luego de un pase corto de Recalde hacia atrás que permitió que Maki Salces quede cara a cara con Kletnicki. Afortunadamente para el Violeta, la definición se estrelló en la base del poste.
Así, en esos 45 minutos iniciales, se jugó un partido en el que ambos equipos supieron ser verticales y llegar hasta el área rival. Sin embargo, a ambos les costó encontrar la puntada final. Incluso, tanto Recalde y Alonso por Villa Dálmine; como Céliz y Noriega por Gimnasia probaron con disparos de media distancia.
En cambio, el segundo tiempo amaneció con muchas más imprecisiones. Y en el caso del Violeta, por parte de sus defensores y volantes defensivos. Entonces el juego se tornó desprolijo y, por momentos, atolondrado. Gimnasia fue perdiendo peso ofensivo con el correr de los minutos, mientras los dirigidos por Marchesi no encontraban claridad para decidir en los metros finales. Aunque, con la velocidad de Alonso (una pesadilla para el lateral Cristian Díaz) como principal argumento ofensivo, mostraba mayor profundidad en sus avances (las mejores dos opciones fueron de Alonso: un cabezazo que dio en el palo y una pelota filtrada a espaldas de los centrales que no pudo definir por el buen achique de Cavallotti).
Con ese panorama, fue clave el ingreso de Lucas Favalli en el equipo de nuestra ciudad. El cordobés, que reemplazó a un dubitativo Figueira, oxigenó la ofensiva Violeta con pases interiores y panorama para abrir el juego. Incluso, un centro suyo desde la izquierda terminó siendo un pase a la cabeza de Carboni, quien cabeceó a contrapierna de Cavallotti y desató un delirio en Mitre y Puccini.
No sólo iban 37 minutos, sino que en un partido que parecía ser de "gol gana", ese cabezazo pareció valer tres puntos. Sin embargo, dos minutos después, llegó aquella desafortunada salida de Kletnicki que aprovechó Vila, quien no se nubló y supo asistir a Sufi para que éste definiera desde el punto penal y estableciera el empate que sería definitivo, a pesar que Marchesi apostó una última ficha por el pibe Mazzochi, jugando los minutos finales con Favalli y tres delanteros.
No alcanzó. Los tres minutos que adicionó Nelson Sosa no cambiaron el destino del partido y los simpatizantes Violetas se fueron masticando con bronca un punto que, tras otro tipo de partido y ante un rival de la jerarquía de Gimnasia de Jujuy, se hubiese valorado de otra forma.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
VILLA DALMINE (1): Carlos Kletnicki; Juan Alsina, Ariel Coronel, Rubén Zamponi, Jorge Demaio; Horacio Falcón, Federico Recalde, Pablo Ruiz, Jonathan Figueira; Mauricio Alonso y Ezequiel Cérica. DT: Walter Marchesi. SUPLENTES: Fernando Otarola, Ángel Alonso, Lautaro Formica, Fabrizio Palma, Lucas Favalli, Juan Manuel Mazzocchi y Leonardo Carboni.
GIMNASIA DE JUJUY (1): Maximiliano Cavallotti; Matías Molina, Sergio Ojeda, Sebastián Sánchez, Cristian Díaz; Milton Céliz, Alejandro Frezzotti, Nicolás Olmedo, Luis Maki Salces; Agustín Sufi y Alejandro Noriega. DT: Mario Sciacqua. SUPLENTES: Carlos De Giorgi, Facundo Nazario, Leonardo Ferreyra, Diego Auzqui, Enzo Serrano, Luis Vila y Ramiro Maldonado.
GOLES: ST 37m Leonardo Carboni (VD) y 39m Agustín Sufi (GE).
CAMBIOS: PT 40m Vila x Céliz (G). ST 15m Maldonado x Noriega (G); 24m Ferreyra x Molina (G) y Carboni x Cérica (VD); 31m Favalli x Figueira (VD) y 42m Mazzocchi x Ruiz (VD).
AMONESTADOS: Alsina y Alonso (VD); Molina y Céliz (G).
ARBITRO: Nelson Sosa
ASISTENTES: Manuel Sánchez y David Luzzi
CANCHA: Villa Dálmine.
EL CABEZAZO GOLEADOR DE CARBONI ADELANTABA AL VIOLETA A 8 DEL FINAL.
EL URUGUAYO ALONSO FUE UNA PESADILLA PARA EL LATERAL IZQUIERDO CRISTIAN DÍAZ.
FEDE RECALDE ALTERNÓ BUENAS Y MALAS, PERO SIEMPRE SE BRINDÓ PARA LUCHAR EN EL MEDIOCAMPO.
DOS DEBUTS
Ayer, dos jugadores de Villa Dálmine se estrenaron con el Violeta. Por un lado, el delantero Leonardo Carboni convirtió su primer gol en lo que fue su tercer partido en el club (anteriormente había jugado por Copa Argentina frente a Patronato y por la primera fecha ante Juventud Unida). En tanto, el cordobés Lucas Favalli hizo su presentación absoluta con la camiseta Violeta al ingresar a los 31 minutos del segundo tiempo en reemplazo de Jonathan Figueira.
Curiosamente, ambos jugadores se combinaron en el gol de Villa Dálmine: centro preciso de Favalli, cabezazo goleador de Carboni.



