En la presente columna, nos proponemos continuar con el análisis en torno a la violencia en el espacio educativo. Puntualmente, hemos tenido en cuenta el texto de Fernando Osorio bajo el título "Violencia en las escuelas. Un análisis desde la subjetividad" (editorial Noveduc, Buenos Aires, 2008). En el capítulo siete titulado "¿Cómo desarticular la violencia en las escuelas?", el escritor y psicoanalista (UBA) Fernando Osorio, propone las siguientes líneas de acción para la reducción de daños; citamos textualmente:
"En el marco de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, incorporada a la Constitución Argentina a partir de la reforma de 1994, se desarrollará una serie de acciones que tienden a hacer prevalecer, entre otros, dos derechos enunciados en dicho documento: el derecho a ser oído y el derecho a participar. Todo con el objetivo de reestablecer el orden democrático dentro de las aulas.
Artículo 12
1. Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño.
2. Con tal fin, se dará en particular al niño oportunidad de ser escuchado, en todo procedimiento judicial o administrativo que lo afecte, ya sea directamente o por medio de un representante o de un órgano apropiado, en consonancia con las normas de procedimiento de la ley nacional.
Artículo 13
1. El niño tendrá derecho a la libertad de expresión; ese derecho incluirá la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier otro medio elegido por el niño.
2. El ejercicio de tal derecho podrá estar sujeto a ciertas restricciones, que serán únicamente las que la ley prevea y sean necesarias:
a) Para el respeto de los derechos o la reputación de los demás; o
b) Para la protección de la seguridad nacional o el orden público o para proteger la salud o la moral públicas.
1) Acciones asociadas con los docentes
a) Trabajar sobre la diferencia entre la violencia social que irrumpe en las aulas y la violencia que genera el sistema educativo, tanto en los docentes como en los alumnos.
b) Capacitarlos con herramientas de trabajo y dinámicas grupales para distinguir formas tradicionales de indisciplina, de violencia social y de hechos aberrantes dentro de la escuela.
c) Fortalecer recursos propios de los docentes para establecer estrategias en el manejo de familias conflictivas y/ o violentas. Entrevistas con padres, indicaciones, acompañamientos.
d) Descentralizar la capacitación y el perfeccionamiento docente y permitir que se adapte a la realidad de cada establecimiento educativo por su ubicación geográfica y socio-económica, garantizando de una manera equitativa su autonomía con la llegada de recursos económicos y humanos a todos por igual.
e) Organizar Consejos de Aula permanentes, integrados sólo por alumnos, que sean electivos, renovables en tiempo y forma según pautas establecidas y consensuadas por el mismo grupo en asamblea, delineando un perfil de los postulantes en donde se priorice su capacidad e iniciativa en la mediación de los conflictos entre pares y con adultos, sin participación en el gobierno escolar, que respete el marco normativo institucional, pero que pueda cuestionarlo y generar cambios que considere consensuados y éticos, con horarios fijos y preestablecidos para reunirse con el grupo de pares en asambleas, con horarios preestablecidos para consensuar con un adulto tutor alguna decisión. Estos consejos de aula tendrán a su cargo:
- Restablecer un orden democrático en el interior del grupo a través de rediseñar los acuerdos de convivencia institucional, pero teniendo en cuenta las necesidades y los conflictos de ese grupo en particular (esto no implica desconocer otros acuerdos institucionales), fundando los nuevos Acuerdos de Convivencia Grupal.
- Establecer modos de relevamiento entre pares de situaciones conflictivas personales y familiares del grupo.
- Priorizar en el trabajo cotidiano la problemática individual y/ o grupal, pudiendo convocar una asamblea como modo de facilitar y estimular la situación de aprendizaje.
- Monitorear regularmente, mediante estrategias establecidas previamente, el estado afectivo y emocional de los alumnos y de los docentes, ya sea mediante asambleas, pequeños grupos o grupos operativos, ayuda del gabinete o equipos técnicos externos.
- Favorecer el intercambio social y cultural entre los alumnos contando con los recursos y habilidades propias.
- Utilizar, con el aval de las autoridades, el espacio escolar fuera del horario de clases como un ámbito de reunión: deportiva, social y cultural.
- Organizar seguimientos entre pares del grupo frente a la deserción de algún compañero.
- Trabajar en el interior del grupo sobre la necesidad de cambiar las representaciones sociales estigmatizantes (…)".
Ana Carolina Erregarena / Licenciada en Letras (UBA, 2000)



