El pasado viernes comenzó a implementarse el acuerdo al que arribaron distintos grupos de vecinos del barrio Santa Brígida en relación a las condiciones de seguridad en el barrio y que habían motivado un grave enfrentamiento.
Como se recordará, un grupo de vecinos impulsaba el cierre de 3 de las 4 calles de acceso al barrio para dificultar el accionar de delincuentes en ocasión de los frecuentes robos que asuelan el barrio. Otro grupo de vecinos se oponía a esa medida alegando el derecho a circular libremente. Con la mediación del municipio ambos grupos acordaron una solución intermedia. En vez de cerrar el tránsito en las 3 calles se colocarían vallas parciales ubicadas alternadamente para obligar al tránsito lento y en zigzag, y se construirían badenes en todas las calles de acceso al barrio.
Ahora, el municipio comenzó a colocar los vallados en la calle El Boyero y cavaron los badenes respectivos. Las reacciones a la instalación del material fueron variadas, por un lado hubo vecinos que destacaron la medida, pero otros señalaron que las vallas no cumplían el objetivo por el cual fueron colocadas.
El motivo de esto es que las vallas están construidas en madera, y no están amuradas al piso, sino que son móviles, y no parecen ser de una gran solidez.
"Con un viento fuerte estas vallas se vuelan", ironizó un vecino, mientras otros comentaban que en caso de robo un auto a gran velocidad pasando por el lugar desaparramaría las vallas sin mayor problema. "Nosotros creímos que las vallas serían de caños amurados al piso, de esa forma la detención del tránsito iba a ser efectiva. Esto que pusieron parece un chiste. Además son tan livianas que lo mas probable es que se las roben, ya que es muy sencillo cargarlas en un vehículo".
La polémica parece volver a abrirse en Santa Brígida.



